Caja Cantabria cerró 2009 con un beneficio antes de impuestos de 57 millones de euros, lo que supone un recorte del 16% con respecto a los resultados del ejercicio anterior. La entidad cántabra volvió a apostar por el incremento de provisiones, buena parte de ellas de carácter voluntario, para afrontar con más garantías un 2010 que prevé "más difícil" que el ejercicio cerrado. El presidente de Caja Cantabria, Enrique Ambrosio Orizaola, y el director general de la entidad, Javier Eraso, dieron cuenta hoy en rueda de prensa de los resultados de un año en el que consideran cumplido su objetivo de reforzar provisiones para poder hacer frente al nuevo ejercicio "con absoluta tranquilidad".