La Unión Europea (UE) se plantea someter a las agencias de calificación crediticia a un registro europeo como manera de reforzar la buena gestión y la transparencia del mercado financiero, necesitado de confianza. El Consejo de Economía y Finanzas de la UE (Ecofín) tiene previsto aprobar el martes unas conclusiones en las que respalda "el objetivo de introducir un régimen de supervisión más estricto para las agencias de calificación". La reflexión en torno al papel de estas agencias (Standard & Poor's, Moody's, Fitch, etc.) se ha intensificado en Europa como consecuencia de las turbulencias financieras provocadas por la crisis de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos. La principal actividad de las agencias de calificación crediticia consiste en emitir dictámenes periódicos sobre la solvencia -capacidad de cumplimiento de las obligaciones financieras- de un emisor o de un instrumento financiero. Estos dictámenes o calificaciones, que se basan en los flujos de ingresos, la estructura de los balances y los resultados financieros de la entidad calificada, clasifican a los emisores en distintas categorías o grados según el mayor o menor riesgo de incumplimiento. Las agencias no alertaron a tiempo a los inversores del elevado riesgo de las hipotecas de alto riesgo ("subprime") en EEUU.