La Comisión Europea ha negado a la aerolínea Ryanair su autorización para adquirir Aer Lingus, por el perjuicio que ocasionaría a los consumidores la aparición de un monopolio en numerosas rutas con origen y destino en Irlanda.
El Ejecutivo comunitario explica que la fusión de las dos aerolíneas líderes del mercado irlandés, que actualmente compiten entre sí, reduciría las opciones y, probablemente, elevaría los precios para más de 14 millones de pasajeros que viajan anualmente a y desde Irlanda. En un comunicado, Bruselas recalcó que los remedios propuestos por Ryanair no son suficientes y aludió, en concreto, al reducido número de derechos de vuelo ("slots") ofrecidos, que no podrían compensar la disminución de la competencia mutua entre las dos empresas. El director ejecutivo de Ryanair, Michael O'Leary, adelantó ayer el acuerdo de la Comisión, a la que acusó de tomar una decisión política y perjudicar a los consumidores. Según O'Leary, con el bloqueo de la operación, Bruselas pretende satisfacer al Gobierno irlandés, el "único que se opone a la operación". Pero desde la Comisión, la responsable de Competencia, Neelie Kroes, rechazó esa acusación y aseguró que su decisión sólo tiene por objeto defender a los consumidores. "Los monopolios son malos para los consumidores, porque reducen las opciones, disminuyen la calidad y provocan aumentos de precios", incidió Kroes en rueda de prensa, y las compañías de bajo coste como Ryanair no son una excepción a esta regla, recalcó. La comisaria hizo hincapié en que "no solemos prohibir este tipo de fusiones", pero en esta ocasión "no teníamos alternativa". La Comisión recordó que Ryanair, que opera más de 400 rutas en toda Europa y transportó en 2006 a más de cuarenta millones de personas, es una de las aerolíneas más grandes del mundo. En cuanto a Aer Lingus, la compañía de bandera irlandesa, que en los últimos años ha pasado también a un modelo de bajo coste, opera más de 80 rutas -desde los aeropuertos de Dublín, Shannon y Cork- y el año pasado utilizaron sus servicios 8,6 millones de personas. Bruselas subrayó que las dos compañías cuentan con una posición especialmente fuerte en el aeropuerto de Dublín, donde la empresa resultante de la fusión controlaría el 80% de todo el tráfico europeo. Durante su análisis de la operación, la Comisión evaluó, como en otras fusiones de aerolíneas, el efecto que tendría en cada ruta en la que se producirían solapamientos. En 22 de esos 35 trayectos, la concentración habría dejado a los usuarios a merced de un monopolio, concluyó, y en el resto la entidad fusionada controlaría más del 60% del mercado. La investigación de la Comisión, durante la que contactó con docenas de aerolíneas, otras partes interesadas e incluso con consumidores, puso también de manifiesto que la mayoría de compañías evitarían competir con Ryanair-Aer Lingus en Irlanda. Según Bruselas, esto se explica porque tendrían que utilizar las bases de operaciones de Ryanair y Aer Lingus, pero también por la reputación que tiene Ryanair de utilizar agresivas técnicas comerciales frente a posibles competidores. La Comisión señaló que la fusión daría a la compañía aún más margen para aplicar bajadas de precios selectivas y para proteger su cuota de mercado. Las posibilidades para nuevos operadores se ven todavía más reducidas, resaltó, por la fuerte congestión que sufren tanto el aeropuerto de Dublín como otros aeródromos afectados por la operación. Para defenderse de las acusaciones de la dirección de Ryanair, Bruselas subrayó las diferencias de este caso con otros anteriores y, así, incidió en que ésta es la primera ocasión en que se unen las dos principales aerolíneas de un país, que operan desde un mismo aeropuerto y que siguen un modelo de negocio de bajo coste. Por último, destacó el elevado número de rutas en que se producen solapamientos. El director ejecutivo de Ryanair anunció ayer su intención de recurrir el dictamen de Bruselas ante el Tribunal de Justicia de la UE, pero la comisaria dijo hoy que sus argumentos son "sólidos" y se mostró convencida de que resistirán el escrutinio de los jueces comunitarios.