La Comisión Europea ha autorizado la ampliación hasta octubre de 2009 del plan de Reino Unido de ayudas al sector bancario, en concreto del sistema de garantías y recapitalizaciones bancarias, al constatar que persisten las dificultades en los mercados financieros y que esta prórroga es compatible con la normativa comunitaria en materia de ayudas de Estado en el marco de la crisis financiera. Las medidas adoptadas por las autoridades británicas pretenden favorecer la concesión de créditos a la economía real, por lo que las entidades bancarias que se benefician de estas ayudas deben comprometerse a conceder préstamos a los hogares y empresas.