El primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, propusieron hoy aplicar a nivel mundial un impuesto extraordinario sobre los bonus cobrados por los directivos bancarios en 2009 por considerar que estas primas sólo han sido posibles gracias al apoyo de los Gobiernos para rescatar de la crisis al sector financiero. Brown y Sarkozy defendieron además en un artículo conjunto publicado por el periódico 'Wall Street Journal' la creación de una tasa sobre las transacciones financieras y la puesta en marcha de fondos de garantía similares a los que existen en España para que los propios bancos contribuyan a la reestructuración o liquidación de entidades con problemas. También reiteraron que los bancos deben pagar una prima por las garantías públicas.