El primer ministro británico, Gordon Brown, defendió hoy la gestión del Gobierno ante la quiebra del Northern Rock como el "necesario curso de acción" ante una situación de colapso y negó negligencias de control, después de que la Oficina de la Auditoría Nacional (NAO, por sus siglas en inglés) revelase que el banco continuó concediendo hipotecas de alto riesgo una vez rescatado por el Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés). En una rueda de prensa celebrada en Bruselas, donde participó en el Consejo Europeo preparatorio de la cumbre del G-20, Brown aseguró haber adoptado los pasos "necesarios" y amparó nuevamente la nacionalización de la entidad, decidida en febrero de 2008. Entonces, casi un semestre después de recibir un préstamo de emergencia del BoE, el Rock se convirtió en la primera entidad financiera en pasar al Estado británico en tres décadas. Así, frente a la "condena" expresada desde Londres por los partidos de la oposición al informe de la NAO, el mandatario recordó que la única alternativa a la inyección de dinero público y la posterior toma de posesión del banco habría sido permitir su colapso, por lo que insistió en que las acciones fueron las correctas.