El primer ministro británico, Gordon Brown, ha dado marcha atrás en su proyecto de tasar las transferencias financieras internacionales, algo parecido al denominado "impuesto Tobin", para redistribuir ese dinero entre los países en el desarrollo. Así lo interpreta hoy el diario Financial Times, según el cual en el discurso que pronunció este miércoles en Londres sobre regulación financiera, el líder laborista omitió hablar de ese impuesto para paliar la pobreza en el mundo, como reclaman organizaciones no gubernamentales como ATTAC. Brown reiteró en su discurso la necesidad de que los bancos aumenten sus reservas de capital y liquidez como garantía frente a futuras crisis, pero no insistió en su idea de que parte del dinero así obtenido se canalice hacia los países pobres.