El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció ayer que el gobierno contempla jugar un papel mucho más importante en la explotación de los nuevos hallazgos petroleros, en su empeño por quedarse con una parte mayor de las ganancias y financiar su ambiciosa agenda de desarrollo. Tras catalogarlo como un "día de la independencia" para Brasil, el mandatario dijo en un discurso por radio el lunes que su objetivo era hacer "que Brasil sea más rico, más desarrollado, desde el punto de vista científico, educativo y de políticas sociales. Todo esto es gracias al petróleo". Para cumplir su promesa, Da Silva tendrá que lograr lo que generaciones de gobiernos latinoamericanos, desde México a Bolivia, no han conseguido: convertir una vasta riqueza en recursos naturales en un motor de desarrollo.