Cuatro días marcados en rojo en la agenda. Quedan cuatro subastas por delante del Tesoro Público hasta que termine el año y la rentabilidad de nuestros bonos parece no encontrar su techo. Se dice comúnmente que en el momento en que la curva se invierte es situación de quiebra técnica e Italia y España se están acercando –de hecho, los italianos nadaron en el lodo un par de días-: los bonos a dos años se encuentran al borde de superar a los de toda una década. Con la confianza de los inversores a punto de esfumarse, ¿llegará nuestro país a un default al estilo heleno?

Se dice que de la experiencia se aprende, pero claro, habría que contar con las excepciones. La situación sobre la mesa es un bono a dos años para el Tesoro español con una rentabilidad exigida del 5,8% que se acerca peligrosamente a los títulos con vencimiento a diez años al 6,61%. Y esta semana toca subasta para cardíacos. España llevará al mercado de deuda cupones con vencimiento a 30 de abril de 2015, obligaciones a cinco años con cupón del 3,15% y obligaciones con cupón del 3,80% y vencimientos con fecha del 31 de enero de 2017.

Gráficos ESPAÑA: BONO A 2 AÑOS y BONO A DIEZ AÑOSFUENTE: BLOOMBERG




Javier Flores, responsable del Servicio de Estudios y Análisis de ASINVER, asegura que ‘el mercado no descuenta una quiebra, pero lo que muestra es que la base de los inversores se ha reducido, incluso desaparecido, desde el verano’, aún así, no cree que vaya a producirse ‘un rescate al estilo de otros periféricos’. En la misma línea se muestra Daniel Pingarrón, analista de IG Markets, que habla de ‘una pérdida de confianza total’ por parte de los inversores y reclama medidas contundentes de manos de las autoridades europeas al estilo ‘Quantitative Easing, eurobonos o algo similar desde el EFSF’. Es cierto que el Banco Central Europeo está jugando a algo que ni él probablemente entienda. No puede comprar deuda en el mercado primario, pero sí opta por salir de rebajas en el secundario. La semana pasada lo hizo y se llevó a casa entre 2.000 y 3.000 millones de euros.

Italia no puede hablar precisamente de una situación mucho más holgada que la española. Su deuda pública dobla a la española alcanzando los 1,8 billones de euros y la rentabilidad exigida a sus bonos asusta. Los inversores ven en el país de la bota un riesgo más elevado a corto que a largo plazo con una rentabilidad en sus títulos a dos años del 2,12%, frente al 7,09% exigido a los que vencen dentro de una década. Si nos ceñimos a la Historia más reciente de la Unión Europea, los plazos se acortan: Grecia esperó un mes desde el momento en que se invirtió su curva de bonos para solicitar el rescate; a Portugal le llegó tan sólo una semana más tarde.

Gráficos ITALIA: BONO A 2 AÑOS y BONO A DIEZ AÑOSFUENTE: BLOOMBERG


 
`Podemos aguantar esta situación hasta enero en el caso de Italia y hasta marzo en el de España’, sostiene Javier Flores. Se refiere a los vencimientos de deuda a los que los países deben hacer frente y que alcanzan los 180.000 millones de euros en marzo a cubrir por Roma, una situación muy delicada si tenemos en cuenta el fuerte endeudamiento que debe soportar.

El caso de España, sin embargo, es algo diferente. David Prieto, analista de Dracon Partners EAFI, recuerda que ‘la deuda pública sobre el PIB más elevada de Europa, después de Grecia (144%) la tiene Italia (120%), mientras que en España la deuda está por debajo del 70% con relación al PIB, incluso por debajo de Alemania, Francia, Bélgica, Hungría, Irlanda y Portugal’. En esta misma idea incide Flores hablando de una previsión acerca de que la deuda nacional se coloque en el 75% del PIB en el año 2013, lo que la sitúa 12 puntos por debajo de la media europea y de la OCDE, según cálculos de ASINVER. El problema estriba en que las medidas llevadas a cabo por el nuevo gobierno popular den su fruto y consigan contener ahí y no más tarde el porcentaje que representan las deudas sobre nuestra economía. ‘Tenemos una situación sostenible’, afirma Flores, teniendo en cuenta que los intereses de la deuda ‘se comerán el 3% del PIB’ y siempre y cuando ‘no se disparen de manera estructural y sostenida en el tiempo. Necesitamos que el diferencial vuelva a estabilizarse en los 100 puntos en 2013 y por debajo de los 400 pb antes de marzo’.

Gráficos GRECIA: BONO A 2 AÑOS y BONO A DIEZ AÑOS
FUENTE: BLOOMBERG












El claro ejemplo de una situación típica en la que la confianza a corto deja bastante que desear es Grecia. Su bono a dos años se encuentra actualmente por encima del 127% de rentabilidad exigida, mientras que de cara a la próxima década parece que los inversores confían en la capacidad de recuperación de Atenas y estos títulos se encuentran ligeramente por encima del 30%, nada desdeñable, por otro lado.

De cara a cierre del año, nuestro país deberá pasar aún el mal trago de otras cuatro subastas de deuda más contando con la de este mismo jueves que tendrán lugar los próximos días 13, 15 y 20 de diciembre. De permanecer las rentabilidades actuales a las que cotizan los bonos soberanos, Javier Echeguren, gestor de Banif, añade otro punto a tener en cuenta y es el relativo a las empresas. ‘Las grandes compañías, a los niveles actuales, no quieren salir a emitir deuda porque tienen que hacerlo por encima del nivel al que lo hace el estado’. Es decir, la situación por la que atraviesa la deuda soberana es más que un hándicap para las empresas que busquen financiación vía emisión de bonos corporativos.

Ayer mismo, la revista Time publicaba un artículo bajo el título ‘¿Es Alemania la próxima víctima de la crisis del euro?’. Tras la subasta de la pasada semana del Tesoro germano en la que logró colocar tan sólo el 60% del objetivo inicial, saltaron todas las alarmas. La política estricta llevada a cabo por Angela Merkel en su idea de no ceder ni un ápice dentro de la Unión Europea está pasando factura también a Berlín. La rentabilidad de sus bonos ha dejado de ser atractiva para los inversores que si bien es cierto siguen buscando refugio, el dinero con el paso del tiempo debería generar cierto margen de beneficios, algo que en este momento no conceden los bonos germanos.

Al otro lado de las fronteras de la unión monetaria, en Reino Unido, The Telegraph se hacía eco de la rumorología que inundaba la política británica en los últimos días. Aquello de prepararse para lo peor. Al parecer, según el diario, ‘los ministros británicos estaban alertando de forma secreta sobre el peligro de una ruptura del euro, algo casi impensable, que ahora comenzaba a ser creciente plausible’. We´ll see.