El fabricante automovilístico alemán BMW ha reducido su beneficio neto en el primer trimestre de 2007 hasta 587 millones de euros. La cifra supone un retroceso del 38,1% frente a igual periodo de un año antes. Estas caidas se explican por la debilidad del dólar y el yen frente al euro, por el cambio de versión en varios modelos de la compañía y a por los costes relacionados con esa sustitución.
Además, las ganancias del primer trimestre de 2006 habían subido notablemente como consecuencia de efectos extraordinarios derivados de la participación de BMW en el productor de motores británico Rolls-Royce que le aportaron 375 millones de euros (510 millones de dólares), señaló la compañía. Los resultados antes de impuestos cedieron el 34,3% entre enero y marzo, frente a ese periodo de 2006, hasta 852 millones de euros (1.159 millones de dólares). En cambio, la facturación del fabricante muniqués de vehículos de lujo mejoró en los tres primeros meses del año el 2,9%, con respecto a esos meses del ejercicio anterior, hasta 11.951 millones de euros (16.253 millones de dólares). BMW aseguró que los resultados del primer trimestre "respondieron completamente a las expectativas" del grupo y pronosticó una reactivación de sus actividades en los próximos meses, hasta alcanzar su objetivo de vender 1,4 millones de vehículos en el conjunto del año. Hasta marzo, las ventas de las marcas BMW, MINI y Rolls-Royce subieron un 0,1%, hasta 333.276 vehículos, la cifra más alta alcanzada hasta ahora en un primer trimestre "pese al cambio de modelos en este periodo", puntualizó el consorcio. El presidente de BMW, Norbert Reithofer, previó que el beneficio antes de impuestos superará en 2007 la cantidad récord alcanzada en 2006, si se descuenta el efecto extraordinario de la participación de Rolls-Royce.