20:15 horas. Es la hora en la que Wall Street puede ver la luz de nuevo o desprenderse hasta el abismo más tenebroso. Hora en que se hará pública la decisión de la Reserva Federal tras dos días de reunión y en la que sabrá si se cumplen las previsiones de un QE3 o la apuesta más sonada los últimos días, una nueva ‘Operación Twist’ estilo años 60 o incluso ambos. Esta vez sí, Bernanke no puede fallar: los estímulos de la FED deben llegar de una vez por todas a la economía real.

El fracaso de la reunión que tuvo lugar el pasado 26 de agosto en Jackson Hole ha elevado hasta máximos el interés sobre el encuentro de esta semana. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, está dilatando un nuevo plan de estímulos para la economía estadounidense, comúnmente llamado quantitative easing, a pesar de no haberse andado con tantos miramientos a la hora de mantener los tipos a nivel suelo del 0,25%. Hoy están sobre la mesa dos grandes opciones: un QE3, repetición de los dos anteriores, o la vuela a la ‘Operación Twist’, para la que hay que desenfundar el plumero para buscar en los archivos de la década de 1960.

El director de Activo Trade en Madrid, Marc Ribes, asegura que ‘el primer QE se utilizó para recapitalizar los bancos, hizo que pudieran coger ese dinero y lo prestaran; el segundo tenía el objetivo de comprar bonos hipotecarios para reactivar el mercado inmobiliario y crear efecto riqueza; y este posible tercero se basaría en vender parte de bonos a corto plazo y comprar bonos a largo para que se genere un consumo más duradero’. Lo cierto es que nunca han faltado las duras críticas contra los dos primeros planes de la FED basadas en que no ha tenido reflejo en la economía real. Pero, ¿cómo reaccionaría el mercado si finalmente se aprobara un QE3? Quizás lo mejor sea tirar de hemeroteca para ver cómo Wall Street hizo frente a los dos anteriores.

Crash de 2008. La Reserva Federal se pone manos a la obra para evitar una debacle de la banca estadounidense. Comienzan las inyecciones de dinero hasta mayo del año 2010, en total 1,2 billones de dólares. Los principales índices de Wall Street caen, no cabe duda, aunque empiezan a remontar el vuelo a partir de 2009 gracias al mantenimiento de las medidas. El S&P 500 se revalorizó un 80% durante este período.

Gráfico Histórico DOW JONES


Noviembre de 2010. Cuando se creía que el fantasma de una recesión se alejaba definitivamente comienzan los problemas en Europa y la FED vuelve a ver necesario intervenir: QE2 (600.000 millones de dólares). Irlanda no puede más y estalla. La Unión Europea acude a su rescate y es ahí cuando comienza a caer una pieza del dominó tras otra. Después llegaría Grecia seguida de Portugal y el miedo se instala en el mercado.

Gráfico Histórico S&P 500


El plan de estímulo se acabó en junio de este año y ya desde antes de su finalización eran muchos los que reclamaban a gritos una prórroga del mismo. Bernanke decidió hacer oídos sordos hasta que los datos macro de Estados Unidos han caído con todo su peso sobre el tejado de la FED. La economía estadounidense se ralentiza y camina directa hacia el abismo. Es momento de plantearse volver a la acción.

Gráfico Histórico NASDAQ 100



QE3 & ‘Operación Twist’
Se abren las apuestas. El consenso del mercado consultado por las principales agencias de información se inclina en los últimos días por una nueva ‘Operación Twist’ frente al QE3 al que sitúan algo más alejado en el tiempo hacia finales de este año. Patricia Mata, analista de CMC Markets, se muestra muy crítica con la actitud que está adoptando la FED ante esta reunión de dos días y se pregunta ‘porqué se siguen extendiendo estas medidas y pero aún, qué hace a Bernanke adelantar sus decisiones dando de esta manera pista a los especuladores e inversores que les hace ir a buscar retornos en activos arriesgados’ y concluye, ‘a la FED le preocupa más la banca que la economía de Estados Unidos’.

Empezando por lo menos probable: Quantitative Easing 3. Los expertos barajan una cifra de 520.000 millones de dólares para el que sería el tercer plan de estímulos en menos de cuatro años. No obstante, no convence puesto que su principal objetivo es evitar la deflación y en este momento no es algo por lo que Washington deba preocuparse. Según Patricia Mata esta medida ‘daría confianza al mercado y gran optimismo a las bolsas’. En su opinión, este anuncio llevará aparejado la aprobación de una ‘Operación Twist’.

Segundo supuesto y mucho más respaldado: Operación Twist. ‘Fue un mecanismo utilizado por la Reserva Federal en los años 60 mediante el que se compra deuda a largo plazo financiándola con la venta de deuda a corto plazo. Es decir, se intercambia la deuda de corto por la de largo plazo sin necesidad de aumentar el balance’, explica Eduardo Vicho, jefe de Análisis de M&M Capital Markets.

En su caso, el consenso habla de una dotación que rondaría los 400.000 millones de dólares. El tema en este punto es determinar dónde actuaría la FED, es decir, en qué parte de la curva de rentabilidad saldría de compras: bien en bonos con un vencimiento a 10 años, bien en otros con vencimiento entre 10 y 15 años, o incluso a 30 años, según Morgan Stanley que habla ya de ‘Operación Torque’.

Aún así, José Luis Cava, analista independiente, asegura que ‘no servirá para nada a efectos de empleo’, ni tampoco para potenciar el consumo puesto que a pesar de la intención de Bernanke de conseguir aumentar las compras vía caída de tipos de interés, ‘la relación entre ambas variables es muy débil’, según el analista.

Mañana amanecerá Europa con una nueva decisión de la gran economía del mundo. Veremos si Bernanke cumple previsiones o arroja por la borda todos los intentos de los inversores por conseguir remontar las bolsas. Obama tiene también mucho que decir, si es que los republicanos se muestran benévolos, a través de su dos grandes apuestas tras la época estival: plan de reducción del déficit y megaapuesta para la creación de empleo dotada de cantidades astronómicas, pendientes, claro está, de aprobación. Echando la vista atrás los efectos del primer QE distan con mucho de su homólogo unos meses más tarde y es que el primero venía de la mano de medidas gubernamentales de apoyo a la economía; mientras, el segundo pisó el acelerador de la imprenta y el papel, sin soporte, se deja llevar siempre por la marea.