El gasto de los consumidores estadounidenses se ralentizó en abril. Entre las causas: el aumento de los precios de la gasolina y alimentación.
El gasto del consumidor se incrementó en un 0,4%, menos que el 0,5% revisado a la baja de marzo y algo por debajo del 0,5% esperado por el consenso del mercado. Por su parte los ingresos subieron un 0,4%, lo que significa la tercera subida consecutiva mensual.