La agencia de calificación asegura que existe un gran riesgo de que los inversores privados no se contenten con una quita que supera el 50% y que, por tanto, podrían rechazar.

"El plan de apoyo a Grecia anunciado el 21 de febrero es un importante avance, pero el riesgo de quiebra incluso después de que se complete el canje de deuda sigue siendo elevado", explica Moody's en su comentario de crédito semanal.

La agencia de calificación de riesgos considera que hay riesgos de que los acreedores privados no acepten la reestructuración de deuda pactada con Grecia, un acuerdo por el cual que los tenedores de deuda deben aceptar una quita del 53,5% que se articulará con el canje de deuda en circulación por bonos con vencimientos más largos y cupones menores. Un proceso que arrancó de forma oficial el pasado viernes y que Grecia aspira a tener cerrado la próxima semana.

Moody's, al igual que ya comentara hace unos días Fitch, considera que de ejecutarse el canje de deuda ello constituiría un distressed default, en otras palabras, un impago.

En cuanto al impacto de la quita pactada en la banca griega, Moody's advierte que consumirá el capital del sistema financiero del país heleno. "Los bancos griegos continuarán afrontando riesgos elevados y retos debido a su elevada exposición al país y a la economía local", avisa.

Por otra parte, Moody's comenta que pese al segundo rescate acordado para Grecia la carga de deuda del país continuará siendo muy elevada y duda que el país pueda acceder al mercado para financiarse una vez consuma las ayudas.