Hoy comprobaremos los resultados de las “pruebas de esfuerzo” a las que han sido sometidas nuestras entidades financieras. Veremos si, a pesar de las duras exigencias (escenario económico muy adverso y no inclusión de las provisiones anticíclicas o genéricas), pasan el corte las entidades con más dificultades.
Entre las cajas, no solamente van a suspender algunas los test de estrés, sino que muy probablemente varias de ellas finalicen siendo intervenidas por el FROB a la vuelta del verano. Las posiciones más frágiles y con riesgo de intervención desde nuestro punto de vista corresponden a Caixa Catalunya (1.7189 millones de euros de necesidad de capital para alcanzar un Core Tier 1 del 10%), Banco Base (1.447 MEUR), Novacaixagalicia (2.622 MEUR), Caja España (463 MEUR) y Unnim (568 MEUR).

Entre la banca comercial que opera en España, aunque se han barajado nombres como Banco Popular, o Banco Pastor como candidatos al suspenso, vemos una peor posición en Deutsche Bank o Barclays, con unas necesidades de capital de 182 y 552 millones de euros respectivamente.

En Europa, las peores condiciones para superar el test corresponden a Credit Agricole, Unicredit y banca alemana, aunque visto lo visto no parece que estén dispuestos a reconocerlo (Alemania enfadaba ayer a muchos países miembros tras anunciar que por ejemplo Helaba Landesbank, con activos de 170.000 ME, no mostrará sus resultados, dado que previsiblemente no superará los niveles de solvencia requeridos). En general se comenta que habría 10 entidades de las 91 que no conseguirían los mínimos exigidos. Veremos que ocurre.

Aprovechamos para recordar algunos aspectos sobre Basilea III y estos test de estrés en el sector bancario europeo.

Basilea III es el tercero de los acuerdos que plantean mejorar a nivel internacional la legislación y regulación bancaria para asegurar mejores ratios de solvencia de la banca para asegurar la protección del sector frente a crisis financieras, asegurar la supervisión de la gestión de los fondos propios y generalizar las buenas prácticas bancarias. Basilea III plantea el objetivo de mejorar para 2019 el ratio de solvencia desde el 7% hasta el 10% endureciendo los requisitos de capital y estableciendo nuevos mecanismos de control sobre la liquidez del sector, limitando además el apalancamiento de los bancos. Entre otras cuestiones, armoniza el tipo de instrumentos financieros que pueden ser considerados como capital a los efectos de cálculo de solvencia, permitiendo unas ventanas temporales de excepción para ciertos instrumentos financieros. Estas últimas excepciones incluyen la contabilización de capital en base a aseguradoras participadas; una legislación por parte de la Unión Europea que promueva la aplicación de dichas excepciones de modo generalizado no solamente representa una trampa al espíritu del acuerdo internacional de Basilea III, sino que además pervierte el resultado de los test de estrés que se van a realizar este verano, ya de por sí poco útiles.

Es importante destacar para evitar confusiones que no todos los países llevan el mismo ritmo en la aplicación de Basilea III y que incluso las condiciones en que se desarrollan los test de estrés son diferentes a nivel europeo de los realizados por cada país… El Banco de España está adelantando la utilización de criterios de Basilea III en los test que realizó, mientras que el próximo test a nivel europeo emplea criterios más permisivos que Basilea III

En Europa, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha utilizado para estos stress tests un mínimo de solvencia basado en un ratio Core Tier 1 del 5%. En dicho cálculo de capital básico no se incluyen instrumentos híbridos como acciones preferentes. No obstante, se acepta que puedan ser tomados en cuenta las ayudas públicas de recapitalización, según estaba previsto. Dichos criterios a la hora de medir las pruebas de resistencia son distintos a los utilizados en Basilea III. La EBA comentaba al respecto que “en algunos aspectos los requisitos son más duros (como el descuento que se aplica por las participaciones financieras, aplicable a las participaciones en aseguradoras que ha levantado tanto revuelo), pero en otros son menos estrictos (sobre todo respecto a otro tipo de deducciones, como los activos fiscales diferidos)”. En cuanto al listado de entidades que han sido estudiadas, son 91 entidades financieras, 24 de las cuales son españolas (bancos, cajas y SIP). España es sin ninguna duda el país que está actuando con más transparencia en cuanto a la situación de su sistema financiero.

En España, con la aprobación por el Consejo de Ministros del decreto ley sobre las nuevas exigencias de capital a las entidades financieras, se les concedía a las cajas hasta el primer trimestre de 2012 para salir a bolsa, flexibilizando los plazos (el Banco de España podría incluso conceder un plazo adicional de máximo tres meses en casos extraordinarios). El decreto ley incrementaba las exigencias de capital en línea con los objetivos de Basilea III e incluso adelantaba dichos requisitos. Se incluían los bonos convertibles en acciones antes del año 2014 (aunque sólo podrán representar el 25% de los fondos que contabilicen en el capital básico) y los recursos ofrecidos por el FROB, al igual que las primas de emisión y los créditos fiscales. La exigencia general para las cajas es alcanzar el 8% en el ratio de core capital con carácter general y el 10% en casos excepcionales. Para obtener la ayuda pública, las cajas tienen que traspasar todo su negocio financiero a un banco en un plazo máximo de tres meses, ya que el FROB entrará en el capital mediante "la compra de acciones a valor de mercado". En cualquier caso, el FROB no puede permanecer en el capital de la entidad rescatada durante más de cinco años. Aquellas cajas que no logren el capital suficiente para cumplir con las exigencias de los ratios de solvencia marcados por el Gobierno, y en las cuales el Estado tuviera que inyectar capital, tendrán una presencia de funcionarios públicos tan sólo con funciones de vigilancia y no ejecutivas en los consejos.

Cajas, bancos y una tercera categoría: bancos demasiado grandes para caer.

Hace unas semanas se reunía el Comité de Supervisión de Basilea con la conclusión de que los grandes bancos internacionales deberán seguir reforzando su capital. De cara a evitar el temido “riesgo sistémico” de aquellos bancos demasiado grandes y complejos (calificación “SIFI”), se pretende imponer nuevos requerimientos adicionales de solvencia. Sobre el 7% de Core Tier 1 exigido actualmente, se impondrá un plus de solvencia de entre el 1% y el 2,5% a los bancos calificados como SIFI. Aunque todavía no se sabe qué bancos tendrán que cumplir dichos requisitos más exigentes, hay algunos bancos europeos que indudablemente estarán en la lista, por ser “sistémicos”, y que por lo tanto deberán hacer frente a exigencias mayores de capital y un control más estrecho: DEUTSCHE BANK, UBS, CREDIT SUISSE, BNP PARIBAS, SANTANDER y BBVA. Aunque en un primer momento podría parecer una medida que perjudica a estos bancos, al aplicarles unas condiciones más estrictas que al resto del mercado, lo cierto es que a la larga será positivo aumentará la confianza en ellos, ya que pasan a ser entidades indispensables para el sistema financiero.

Conferencias de prensa previstas a las 16:00 por parte de algunos bancos centrales (MAFO en España, Sabine Lautenschlaege en Alemania), previos a la publicación del resultado, que tendrá lugar a las 18:00 horas, una vez cerrado el mercado.