Apertura bajista en Wall Street ante una nueva escalada de las tensiones políticas en Washington, a vueltas con los vínculos de Donald Trump con Rusia, y con el dólar claramente debilitado frente al resto de divisas. El crudo, por su parte, se mantiene al alza con el barril de Brent al filo de los 52 dólares.


Descensos generalizados en la Bolsa neoyorquina en una sesión sin apenas referencias macro en Estados Unidos y marcada por la corrección del ‘billete verde’, con el Dollar Index en su nivel más bajo desde el pasado mes de noviembre.

La divisa norteamericana se ve lastrada por una nueva tormenta política en Washington y los expertos de Monex Europe hablan de “caída implacable (…) el riesgo político vuelve a dominar los titulares de la prensa financiera después de que se publicara que Donald Trump había pedido personalmente al ex director del FBI, James Comey, que archivara la investigación a Michael Flyn, también ex asesor de Seguridad Nacional”.

Detallan estos expertos que de ser ciertas estas informaciones, “podrían suponer un intento de obstrucción a la justicia, una ofensa que podría acabar con la presidencia del republicano”.

Incertidumbre que se extiende asimismo hacia su capacidad para implementar los planes de inversión y la reforma fiscal que tanto ha descontado Wall Street, y que le ha llevado a encadenar un máximo histórico tras otro desde las pasadas elecciones de Estados Unidos.

Mientras tanto, el equipo del analista independiente José Luis Carpatos, destaca que “todos los activos refugios (oro, yen y bonos) están activados”. El asunto, añade, “tampoco es tan gravísimo para el mercado, hay que valorar las cosas en su justa medida”. Si bien, reconoce que el último precedente similar “no es muy tranquilizador”.

Y es que, por si todas estas noticias no fueran suficientes, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha afirmado que puede probar la inocencia de Trump en lo que respecta a los supuestos secretos desvelados a su país.

En el plano empresarial, Target se revaloriza con fuerza en Bolsa tras batir las previsiones con sus resultados trimestrales, a la espera de las cuentas de Cisco, que se conocerán al cierre del mercado.