Aunque Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), está de vacaciones, sin lugar a dudas tendrá muchas cosas sobre las que reflexionar de cara a su vuelta y la próximo reunión de la autoridad monetaria de la Zona Euro el 4 de septiembre.

Desde las decisiones tomadas en la reunión del mes de junio, el BCE ha cumplido con el guión del mercado y ha mantenido su política monetaria sin cambios, pero esto no quiere decir que su máximo dirigente, Mario Draghi, no tenga que repasar varios temas durante sus vacaciones que incluirán los riesgos bajistas a la inflación, los riesgos geopolíticos, los decepcionantes datos de crecimiento, las posibles medidas adicionales o la inminente evaluación de los bancos de la Zona Euro.

LA ESTABILIDAD DE PRECIOS

Este jueves se conocerá la revisión al IPC de la Zona Euro para el mes de julio y los economistas no esperan cambios a la lectura inicial de una ligera subida del 0,4%. Draghi quitó hierro a esta cifra que se encuentra en mínimos desde octubre de 2009 y muy lejos del objetivo del BCE del niveles cercanos al 2%.

En la rueda de prensa de la semana pasada, Draghi insistió en que “las expectativas de inflación de la Zona Euro a medio y largo plazo siguen estando firmemente ancladas en línea con nuestro objetivo de mantener las tasas de inflación por debajo, pero cerca, del 2%”. Señaló que la inflación subyacente sigue en el 0,8% y afirmó que las medidas anunciadas en junio -en concreto, las TLTROs (las operaciones condicionadas de refinanciación a largo plazo)- devolverán la inflación al objetivo del 2%.

Los expertos de Berenberg explican que “el BCE mira más allá de la reciente caída en la tasa de inflación general, porque fue el resultado de los precios de alimentación y energía que se encuentran fuera del control del BCE”. Estos analistas también comentan que la reciente depreciación en el euro frente al dólar y la libra debido a las divergencias en la política monetaria de los respectivos países “podría importar un poco de inflación de aquí en adelante”.

LOS RIESGOS GEOPOLÍTICOS

Dado lo anterior y debido a los comentarios del mismo Draghi sobre la intensificación en los riesgos geopolíticos, desde Berenberg consideran que “Putin y los otros riesgos geopolíticos han reemplazado a la deflación como el principal factor de miedo”. Estos expertos señalan que el aumento en el conflicto en el este de Ucrania ha dañado a las exportadoras y la confianza en el centro de la Zona Euro. “Si la crisis va a más de forma dramática, especialmente si Putin mueve tanques a través de la frontera con Ucrania, el BCE probablemente tomará medidas de emergencia”, comentan.

Chris Williamson, economista jefe de Markit, también afirma que más estímulos dependerán de la geopolítica. “Con la intensificación en la situación en Ucrania, la cuestión es si un evento de la magnitud necesaria ya está ocurriendo”, explica.

En cualquier caso, el mismo Draghi admitió que “aún estamos analizando el posible impacto de las sanciones sobre la economía de la Zona Euro”.

EL CRECIMIENTO DEPENDE DE LAS REFORMAS

Draghi probablemente estará pendiente también del crecimiento en la economía de la Zona Euro. Se publicará este jueves el dato del PIB del segundo trimestre y el consenso espera una ralentización hasta una expansión del 0,7%, desde el 0,9% en los primeros tres meses del año.

No obstante, poco parecieron preocuparle a Draghi los decepcionantes datos de producción industrial en Alemania o España, ni la intensificación de los problemas de la economía de Francia, ni tampoco la vuelta a recesión de Italia, su país natal donde confirmó en la rueda de prensa que es donde pasará sus vacaciones. Volvió a repetir que “la recuperación sigue siendo débil, frágil y dispar”, pero tampoco fue suficiente para convencer al BCE de tomar nuevas medidas. Draghi admitió que hay “una ralentización en el momentum de crecimiento” pero ha destacado las diferencias entre los datos y las encuestas y advirtió que “la evaluación de la situación actual es particularmente volátil”.

A pesar de todos los malos datos, Williamson insiste en que “las presiones políticas tienen poco impacto sobre el BCE que señala con el dedo a los Gobiernos nacionales y la necesidad de implementar más reformas”. En la última rueda de prensa, Draghi no dudó en señalar que “los países que han implementado reformas estructurales han registrado un mejor comportamiento que los demás”.

LAS MEDIDAS DEL FUTURO

Draghi también dio aviso a los políticos que la efectividad de las TLTROs dependerá de las reformas, porque tendrán un impacto limitado si es demasiado difícil crear un negocio. Los analistas de Danske Bank consideran que parte de la razón por la que el BCE decidió esperar la semana pasada es porque quiere ver la expansión en crédito en la primera emisión de las TLTROs en septiembre. Draghi ya indicó previamente que la emisión tendría un máximo de un billón de euros pero su estimación se situó la semana pasada en 450.000-850.000 millones. “La posible emisión dependerá de la futura evolución de los préstamos netos pero, según los comentarios de Draghi, aumentará la liquidez”, comentan estos expertos.

Aparte de las TLTROs, el presidente del BCE indicó que el trabajo sobre el programa de compra de activos ABS “se ha intensificado” e incluso reveló que la autoridad monetaria estaba “a punto de contratar a una consultora para ayudarnos a diseñar el programa de la mejor manera posible”. Sin embargo, los expertos de Bank of America Merrill Lynch afirman que “estar a punto de contratar alguien para diseñar el programa implica que no es algo que está cerca”.

LOS EXÁMENES DE LOS BANCOS TRAS EL RESCATE DE BES

Aparte de comenzar con las TLTROs en septiembre que darán préstamos a cuatro años a las entidades para aumentar el crédito, Draghi también tiene los bancos en la mente con la llegada de los resultados de la revisión de calidad de activos (AQR por sus siglas en inglés) de las grandes entidades de la Zona Euro previsto para el mes de octubre antes de que el BCE ocupe oficialmente el papel del supervisor único de los bancos. “La combinación de menos incertidumbre y más financiación barata para los bancos podría ayudar a acelerar la recuperación con más suministro de crédito a precios más baratos a finales de este año”, comentan los expertos de Berenberg.

Como era de esperar, Draghi se enfrentó a las preguntas sobre el rescate de Banco Espirito Santo (BES) y aprovechó la situación para aplaudir a ls rápida respuesta de las autoridades. Comentó que “lo que podía haber sido una incidencia sistémica se considera ahora una incidencia, un episodio que se limita a este banco y los dueños del banco” y añadió que “se ha contenido en esta entidad y no ha afectado ni al sector financiero de Portugal ni a Portugal en general ni a otros mercados fuera de Portugal”.

Draghi también tomó la oportunidad para hablar de la AQR: “Esto es un episodio mayor, pero hemos visto episodios menores de cambios dramáticos en la estructura corporativa de los bancos desde el lanzamiento de nuestro esfuerzo AQR. Hemos visto muchos bancos que han aumentado capital de forma significativa en el último año. Y yo creo que es importante; es un elemento muy importante que no se debe subestimar porque es tan crucial para reparar el flujo de préstamos bancarios en la Zona Euro”.

¿QUÉ ESPERAN LOS EXPERTOS DEL BCE PARA EL FUTURO?

Mientras Draghi pasa el verano con estas reflexiones, a la espera de su próxima cita con los mercados el 4 de septiembre, los expertos no esperan gran cosa. Williamson está convencido de que haría falta “un deterioro significativo en las perspectivas de la economía durante la segunda mitad de 2014. Hasta entonces, el BCE estará en modo de 'esperar y ver', anticipando que el crecimiento y la inflación suban en la segunda mitad del año mientras llega el impacto de las medidas pasadas de política y las reformas”.

Desde Bank of America Merrill Lynch, comentan que “ni el QE (relajación cuantitativa) ni las compras de ABS parecen estar listos, porque la mayoría de los detalles siguen siendo desconocidos”.

“En general creemos que la inflación podría dar una sorpresa a la baja, lo que obligaría al BCE a tomar medidas”, añaden. Como respuesta, estos expertos esperan un programa de compra de activos a pequeña escala en los próximos 12 meses y apuestan por “una probabilidad significativa de que el BCE tenga que tomar más medidas de lo que probablemente quiere debido a una inflación aún más débil”.

Más pesimistas se muestran ser los analistas de BNP Paribas que están de acuerdo en que hace falta un “gran deterioro” para que actúe el BCE. “Hasta que esto ocurra, por supuesto, el riesgo es que podría ser sencillamente demasiado tarde”, afirman.