Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX

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La contundente victoria de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato no solo supone un varapalo para el presidente de EEUU, Donald Trump, sino también para el hombre más rico del mundo: Elon Musk. Hoy las acciones de Tesla y Space X caen con fuerza en Wall Street.

Según un análisis de CNBC sobre los registros de financiación de campañas, Musk invirtió una cifra récord de al menos 474 millones de dólares en estos comicios, de los cuales 224 millones, casi la mitad, se destinaron exclusivamente a Texas. Sin embargo, el magnate vio cómo sus candidatos predilectos, el republicano Ken Paxton (candidato al Senado) y el gobernador Greg Abbott, sufrían sendas derrotas a manos de James Talarico y Gina Hinojosa.

Hinojosa, por ejemplo, se comprometió en la campaña electoral a imponer una moratoria a la construcción de centros de datos en Texas, estado que concentra más del 25% de la capacidad prevista en EEUU para el año 2030.

Musk, que trasladó la sede de SpaceX de California a Texas en 2024 tras criticar a los legisladores de ese estado, se enfrenta ahora a la situación de que sus dos empresas cotizadas volverán a estar bajo la regulación de funcionarios demócratas.

Texas alberga la ‘gigafábrica’ de Tesla en Austin, y el servicio de robotaxis de la compañía opera en varias ciudades del estado. Por su parte, SpaceX lanza su cohete Starship desde sus instalaciones de Starbase en Boca Chica, cerca de la frontera con México.

Hoy las acciones de Space X se anotan caídas del 7,5% en la mañana neoyorquina, mientras que Tesla retrocede un 5,5% antes del toque de campana.

De momento, Elon Musk ha reaccionado a la victoria de los demócratas con cierta retranca, utilizando su cuenta de X para señalar que el plan de SpaceX para construir centros de datos en el espacio parece “bastante atractivo en este momento”. “Supongo que mis láseres espaciales para interferir en las elecciones no funcionaron esta vez”, ha añadido el magnate.