Tras el confinamiento muchas instituciones monetarias, incluido el Banco Central Europeo (BCE), pusieron en marcha iniciativas encaminadas a reducir los tipos de interés. Además, ya fuera por decisión propia o por las directrices de los reguladores, muchas empresas han rebajado sus dividendos. Estos movimientos son, a nuestro entender, bienintencionados, ya que los tipos de interés se rebajan al objeto de estimular el crédito y, con ello, la actividad económica, mientras que las empresas hacen otro tanto con sus retribuciones para estabilizar sus finanzas.

Sin embargo, los pensionistas que dependen de los dividendos y el cobro de intereses para cubrir sus gastos podrían estar sufriendo las consecuencias indeseadas de las tendencias explicadas. Para Fisher Investments España, esto puede significar que lo que usted necesita es abordar las cosas de otra manera, por ejemplo, con lo que denominamos dividendos caseros.

Oportunidades para la jubilación más allá de los intereses y los dividendos

La experiencia nos dice que la búsqueda de rentas procedentes de activos que remuneran mediante dividendos o intereses es una práctica tan habitual como antigua para inversores de todo el mundo. Aun así, esta estrategia adolece de fallos que tienden a revelarse ante situaciones turbulentas del mercado. 

La bajada de tipos es una herramienta clásica de política monetaria para intentar frenar las contracciones económicas. En 2008 tres de los principales bancos centrales recortaron el precio del dinero de forma drástica para aplacar la crisis económica: la Reserva Federal de los Estados Unidos redujo el tipo interbancario desde el 5,25% hasta el rango del 0-0,25%1; el Banco de Inglaterra desde el 5% hasta el 0,5%2; y el BCE, tras haberlo subido en una ocasión en mitad del ejercicio –hasta el 3,25%–, lo bajó hasta el 0,25%3. Desde entonces los tipos de interés jamás han llegado siquiera a acercarse a los niveles previos a ese periodo.

Actualmente el tipo de los depósitos del BCE es, como tal vez sepa, del -0,5%. Además, los tres supervisores mencionados ejecutan compras de activos financieros que presionan a la baja aún más los tipos de interés a largo plazo: son los llamados programas de flexibilización cuantitativa (QE).

El rendimiento y el precio de los instrumentos de renta fija oscilan en sentido inverso, conque mediante la adquisición masiva de títulos –de deuda pública del Estado u otro ente público y corporativa–, los bancos centrales consiguen que los intereses desciendan en todos los valores disponibles para los inversores jubilados. 

Por otro lado, las empresas también han tomado decisiones que han podido repercutir en la capacidad de captar ingresos de los jubilados. En primavera la noticia de que la empresa petrolera Royal Dutch Shell recortaba dividendos por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial copó los titulares. Y no fue la única, un informe de mediados de junio revelaba que más de 100 cotizadas británicas habían imitado a la petrolera y que se esperaba que los inversores sufrieran una merma en sus ingresos por este concepto del 16%4.

Hasta principios de junio alrededor del 10% de las empresas que componen el índice S&P 500 se habían decantado por esta política5, aparte que el BCE aconsejó a los bancos de la región, pagadores tradicionales de elevados dividendos, limitarlos hasta que amainara la crisis de la covid-19. 

Así las cosas, ¿cómo debe proceder un inversor que necesite obtener rentas? Para Fisher Investments España, la respuesta es sencilla: cambiar de perspectiva. Venimos observando hace tiempo que para muchos las rentas se obtienen con dividendos e intereses lo suficientemente altos como para cubrir sus gastos. Pero la realidad es que esta exigencia, que se concreta en los flujos de efectivo, puede satisfacerse mediante activos que remuneren, pero también vendiendo participaciones de la cartera. Este heterogéneo método para generar efectivo durante la jubilación es a lo que llamamos dividendos caseros. 

Según Fisher Investments España, cambiando el punto de vista se percibe diferente el proceso inversor, donde ya no importa tanto el rendimiento per se de un título concreto, sino también su revalorización. Es lo que suele denominarse rentabilidad total, a nuestro juicio la mejor forma de valorar un activo, así como de que consiga sus objetivos financieros. 

Precio objetivo de todos los valores del Ibex 35
Analizamos según el consenso de mercado los precios objetivos de todos los valores del Ibex 35 y su potencial a 12 meses.

Para llevar a la práctica el modelo se empieza por definir el importe que requerirá para sufragar su nivel de vida. En esta tarea conviene diferenciar los gastos accesorios de los irrenunciables. Esta información puede ser muy útil en contextos de crisis, cuando tal vez lo más sensato sea recortar el presupuesto. A continuación determinará la frecuencia con que retirará efectivo y en qué cantidad a partir de la venta de posiciones de la cartera.

Podría argüirse que proceder así supone desprenderse de parte del principal de la inversión. Si bien es cierto, también lo es cobrar dividendos o intereses, dado que, al fin y al cabo, un pago de un euro por acción en concepto de dividendos reduce automáticamente su cotización en el mismo importe. Y no se trata de teoría, los dividendos siempre han funcionado así, por más que este mecanismo no se advierta fácilmente debido a la volatilidad de los mercados. 

Enfocarse hacia la rentabilidad total y practicar estrategias de dividendos caseros puede ayudarle a controlar su plan de retiradas de efectivo para cubrir gastos y a no depender exclusivamente de las circunstancias del momento, del nivel de los tipos de interés o la política de remuneración de las empresas. Si la pandemia está afectando a sus flujos de dinero, debería al menos considerarlo.

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1Fuente: FactSet a fecha 15/6/2020. Tipo objetivo de la Reserva Federal de EE.UU., 31/12/2006-15/6/2020.

2Ibid. Tipo interbancario del Reino Unido, 31/12/2006-15/6/2020.

3Ibid. Tipo interbancario del BCE, 31/12/2006–15/6/2020.

4“Investors Endure a £60m Blow as Almost Half of FTSE Firms Slash Their Dividend Payouts” (‘Los inversores acusan un golpe de 60 millones de libras al reducir el pago de dividendos casi la mitad de las empresas del FTSE’), Francesca Washtell, The Daily Mail, 11/6/2020.

5“A Dicey Year for Dividends” (‘Un año difícil para los dividendos’), Ryan Ermey, Kiplinger, 4/6/2020. 

Fisher Investments España es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited,   (“Fisher Investments España”). Fisher Investments España está inscrita con domicilio social en calle Junta de Castilla y León, 8, 28660 Boadilla del Monte (Madrid), con NIF W0074497I, inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, en el tomo 39501, folio 110, inscripción 1, hoja M-701327, y en el Registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de Empresas de Servicios de Inversión del Espacio Económico Europeo con Sucursal en España, con el número 126.

El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments España y Fisher Investments Europe, y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal, ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No existe garantía alguna de que Fisher Investments España o Fisher Investments Europe sigan sosteniendo estas opiniones, que pueden cambiar en cualquier momento a partir de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información aquí contenida no pretende ser una recomendación o pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en este documento. Invertir en los mercados financieros implica un riesgo de pérdida, y no hay garantías de que todo o parte del capital invertido sea reembolsado. La rentabilidad pasada no garantiza ni indica los resultados futuros de manera fiable. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de ellas están sometidos a la fluctuación de los mercados financieros mundiales y de los tipos de cambio internacionales.

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