¿Es el comportamiento salarial procíclico? Tendría sentido. Sin reformas estructurales, considerando la mayor o menor rigidez del mercado de trabajo, el crecimiento salarial se debería beneficiar de la mejora económica. Y al contrario.

El problema surge en una Unión Monetaria cuando este comportamiento cíclico de los salarios supone una pérdida de competividad interna, elevado endeudamiento y posterior crisis. Naturalmente, esto ha sido parte del origen de la Crisis del Euro actual. Y las crisis, como saben, no se repiten con las mismas características. Al menos a corto plazo.



En el último número del Boletín Económico del Banco de España se estudia esta relación entre ciclo económico y salarios….



http://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/15/Jun/Fich/be1506-art3.pdf



En resumen, estas son las conclusiones del Estudio….





En esta sección se analiza en qué medida es posible estimar un comportamiento diferencial

de los salarios en la última crisis respecto al de la recesión de principios de los

años noventa. Algunos factores, como la mayor duración e intensidad de la crisis iniciada

en 2008, respecto a la de principios de los años noventa, o la introducción de las reformas

del mercado laboral en 2010 y 2012, pueden haber generado diferencias en el grado

de respuesta de los salarios; en particular, en la medida en que el cambio en la regulación

incrementó las posibilidades de las empresas para ajustar las condiciones laborales

a los cambios en la situación cíclica, a través, por ejemplo, de la flexibilización de las

condiciones para los descuelgues de los convenios y para la modificación de las condiciones

laborales.



Los resultados muestran algunas diferencias en la respuesta de los salarios en los tres

períodos recesivos (véase cuadro 2). En concreto, en la crisis de principios de los años

noventa se estima una elasticidad del salario a la tasa del paro de –0,24, muy cerca de

la estimación obtenida para la segunda fase de la última crisis (–0,26). Sin embargo, en la

primera fase de esta última crisis la respuesta de los salarios al intenso deterioro de la situación

económica fue muy modesta (–0,14)9. La mayor sensibilidad de los salarios a partir

de 2012 estaría en línea con una mayor utilización por parte de las empresas de las posibilidades

de ajustar las condiciones laborales a la situación económica que proporcionó el

nuevo marco regulatorio. No obstante, otros factores, como la mayor duración e intensidad

de la crisis, podrían explicar esta mayor respuesta. Por otro lado, la elasticidad estimada

para el período posterior a 2012 no es superior a la estimada en la recesión de la década

de los noventa, y se mantiene inferior a las estimaciones disponibles para otros países.



En resumen, el análisis realizado en este artículo indica que los salarios tienden a reaccionar

a los cambios en la situación del mercado laboral de una manera procíclica, es decir,

tienden a subir cuando el desempleo disminuye, y viceversa. En todo caso, el vínculo de

los salarios con la situación del mercado de trabajo es inferior al estimado para otros países

utilizando metodologías similares. Por otra parte, la sensibilidad de los salarios al

desempleo no es constante a lo largo del ciclo económico. En concreto, los salarios en

términos reales tienden a ser más sensibles a las disminuciones de desempleo durante los

períodos de expansión y menos en los períodos recesivos, por la existencia de rigideces

a la baja. Este patrón general se mantiene cuando se analizan las diferencias entre los

distintos tipos de trabajadores, en particular según la antigüedad o el tipo de contrato,

aunque la prociclicidad de los salarios es menor para los individuos con elevada antigüedad

y con contrato indefinido, que, además, presentan una mayor asimetría entre expansiones

y recesiones.



José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España