- Primera lectura del producto interior bruto del primer trimestre de Estados Unidos nos deja un crecimiento del 0,7%, un fuerte descenso desde el 2,1% anterior y mucho peor de lo esperado que era frenar un poco hasta el 1,2%.


El gasto del consumidor se frena pero sigue en positivo, pasa de un incremento del 3,5% a otro del 0,3%. Los bienes duraderos presentan un retroceso de -2,5% que choca mucho con el incremento del 11,4% del último trimestre del año pasado.

Las ventas finales aumentan desde el crecimiento del 1,1% del año pasado hasta la cifra del incremento del 1,6% de este año, por encima del 1,3% esperado.

Si bien en anteriores trimestres nos quejábamos de que había poca inversión de negocios y demasiado consumo privado, ahora tenemos lo contrario, pues la inversión empresarial en el primer trimestre pasa de un mísero +0,9% el último trimestre a ser de +9,4%, algo que es positivo para la economía.

El deflactor sube un poquito pasando del 2,1% al 2,2% y mejor de lo esperado que era un pequeño paso atrás hasta el 2%.

Inversión inmobiliaria sube del 9,6% al 13,7%. La inversión empresarial en infraestructuras se dan bruscamente la vuelta y pasa de un descenso de -1,9% a un incremento del 22,1%.

Las exportaciones, que en el último trimestre tuvieron un descenso de -4,5%, ahora tienen una subida de 5,8%. Las importaciones siguen en positivo pero frenan un poco, pasando de una subida del 9% a otra del 4,1%.

El índice de precios PCE interanual sube del 1,4% al 2% y el subyacente se mantiene estable en el 1,7%.

El cambio de los inventarios sigue siendo positivo pero se reduce fuertemente pues pasa de los 49.600 millones  a 10.300, lo que reduce en 0,93 puntos porcentuales el cambio en el PIB.

El dato general es negativo porque se esperaba un crecimiento más grande bajo el movimiento de Donald Trump, pero no ha sido así. Hemos tenido durante estos meses algunos datos que ya estaban avisando de que no íbamos a tener el mismo rendimiento que en el último trimestre del año pasado, pero hay algunos puntos importantes como ese incremento de la inversión empresarial, compensado con el frenazo del gasto del consumidor. Se esperaba debilidad pero no tanta, aunque queda claro que se necesita que Donald Trump saque adelante sus programas estrellas para dar más impulso a la economía.

Estos datos podrían poner un poquito de freno a las intenciones de la Reserva Federal de poder subir los tipos de interés de una forma más rápida, aunque los indicadores de precios de consumo le siguen dando la razón.

El dato general tiene mucho que digerir porque el consumidor ha frenado pero las empresas han acelerado, lo que en cierto modo dejaría una cierta neutralidad pero con mucha preocupación por un consumidor más lento. En el fondo, es un dato ligeramente positivo para el mercado pero de los que pide paciencia. Esto quiere decir que en un primer momento el dato es negativo para el mercado, negativo para el dólar y positivo para los bonos, pero ya teniendo en cuenta las piezas que hay dentro, en el medio plazo es ligeramente positivo para el mercado, ligeramente positivo para el dólar y ligeramente negativo para los bonos.