Sin embargo, la polarización de las posturas durante estos últimos meses hace pensar a muchos expertos que, al final, no habrá un entendimiento y que Grecia podría verse obligado a no hacer frente a sus pagos con el FMI. Es decir, se vería abocada a entrar en default.

Los analistas de Merrill Lynch, no obstante, no tienen tan claro que el impago llevara directamente a una salida de Grecia de la zona Euro, es decir, podría no producirse el tan temido “Grexit”.

“Si no se alcanza un acuerdo creemos que los europeos podrían crear un ‘territorio gris’ en el que un default no se transformaría en una exclusión
. En cualquier caso, esta circunstancia crearía mucha volatilidad en los mercados”, dicen.

Más de un 40% de los gestores esperan ese resultado, según los datos de la última encuesta mensual elaborada por Merrill Lynch.

opciones default



A pesar de todo, aseguran que entrar en situación de default no es un proceso tan inmediato como parece. Aseguran estos expertos que Grecia se podría beneficiar de un periodo de gracia de unos 30 días. “Aunque probablemente sea difícil para Christine Lagarde y el consejo del FMI ofrecer ese tiempo”.

Con todo, dicen en Merrill Lynch que lo que se produzca inmediatamente después de ese default va a depender mucho de las decisiones políticas. Es decir, depende de las decisiones que se tomen, la falta de pago de Grecia podría derivar en muchos pequeños defaults cruzados a no ser que el mecanismo de rescate de la UE, el EFSF pudiera acelerar los pagos al FMI. Afirman en la entidad que todo depende de los políticos.

Si no lo hacen, los países europeos tendrían que asumir pérdidas, con todo el impacto fiscal que eso podría tener. “Eso podría poner entre las cuerdas a los griegos y dejarles poco espacio para poder entrar en razón”.

En lo que se refiere al sistema financiero griego en Merrill Lynch explican que el BCE aún podría seguir suministrando liquidez a Grecia a través del mecanismo de liquidez de emergencia (ELA). “Pero el BCE tendría que gestionar una fecha límite para el programa y reconocer que los bancos del país estarían en riesgo ya que no se trataría de una medida a largo plazo”.

Como comentaba hoy mismo José Luis Martínez, de Citi, el ECB anunció ayer que eleva el importe del ELA para la banca griega hasta 84.100 millones de euros. Son más de 24.000 millones de euros de aumento desde principios de febrero. 


Ela, citi


Dicen que si el gobierno griego, a pesar de todo, continuara con su “retórica e inmovilismo, tendría sentido volverse más duro y congelarlo, lo que derivaría en una crisis política en Grecia y el control de capitales”, explican.

Si los griegos dejaran también de pagar al BCE, esto tendría más consecuencias como la falta de pago de dividendos de la autoridad monetaria a los bancos centrales nacionales, lo que tendría repercusiones en el bolsillo de todos los ciudadanos.

¿Cómo se protegería la periferia de un contagio?

Los países del sur de Europa serían los que más sufrirían ante un “accidente” griego. “Al contrario de lo que ocurrió hace tres años el sistema financiero europeo ha reducido mucho su exposición a Grecia”, dicen.

Por eso el contagio a los mercados de deuda de los países de la periferia sería mucho más relevante, dicen en la entidad. En opinión de los expertos de la firma, el BCE debería usar su programa QE para comprar bonos de estos países, en lugar de optar por el mecanismo del OMT. Es decir, pedir asistencia a la autoridad monetaria.

En este escenario, los analistas de la firma apuestan por no entrar a comprar bonos ni italianos ni españoles. “Si se confirma la posibilidad de un’Grexit’, los gobiernos de los países centrales de Europa tendrían que abranzar a la periferia para fortalecer la unión monetaria y seguir avanzando en la unión bancaria, con una calendario claro y alcanzar el compromiso de este fin.

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