Tratamiento fiscal de los futuros
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La actual normativa impone un tratamiento fiscal muy diferente en función del plazo de tenencia de las acciones. Si la antigüedad es inferior a un año, las plusvalías se integran en la base imponible general al tipo marginal que corresponda (hasta un máximo del 48%). Si es superior a un año, las ganancias se integran en la base imponible
especial y tributan al tipo fijo del 18% independientemente de cuál sea el tipo marginal del contribuyente. Ese diferente tratamiento fiscal lleva a muchos inversores a actuar de una forma aparentemente irracional, no vendiendo acciones que creen que van a bajar a la espera de conseguir el ansiado tipo del 18%.
La existencia de los futuros sobre acciones permite al inversor no sólo realizar la cobertura de su inversión en acciones, sino que también, de una manera muy sencilla, permite controlar la fiscalidad mediante la anticipación de la tributación final con resultados ventajosos. Así, cuando una inversión en acciones está próxima a alcanzar ese
umbral del año de antigüedad que permite tributar al 18% y
se cree que la acción va a caer, tiene sentido vender un
futuro sobre esa acción con el que resarcirse del descenso
sin por ello perder la posibilidad de tributar al 18% por
las plusvalías en acciones. Esa operación de cobertura
resulta ventajosa frente a la venta de la acción sin
esperar a los 12 meses tanto si finalmente la cotización
cae como si sube.

Los futuros, al tipo marginal

Si la cotización sube, todo el beneficio tributará al 18% y
paralelamente se generará una minusvalía a compensar por la
operación con futuros. Si la cotización baja, la parte de
beneficio que se conserva en las acciones tributará al 18%
y la parte que se recupera con el futuro, al tipo marginal.
Hoy en día en los futuros de MEFF los plazos son siempre
inferiores a un año y el tratamiento fiscal es igual que el
de las acciones. Hay que hacer la aclaración de que, en
principio, mientras no se cierre la posición, la
liquidación diaria de pérdidas y ganancias no tiene efecto
fiscal alguno a efectos de IRPF considerándose dichas
liquidaciones con carácter de a "cuenta".