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El sector industrial global se ha situado entre los sectores con peor comportamiento en los últimos meses (Gráfico 1). Este marcado peor desempeño se ha producido a pesar de la notable mejora del ciclo macroeconómico, tal y como refleja la evolución de los PMI globales (Gráfico 2).
Gráfico 1: El sector industrial se encuentra entre los de peor comportamiento

Gráfico 2: El peor comportamiento relativo a seis meses desde 2020

Esta anomalía responde a varios factores. En primer lugar, aunque la inversión de los grandes proveedores de servicios en la nube (hyperscalers) ha sido por sí sola uno de los principales motores del ciclo macroeconómico estadounidense en lo que va de año, la apuesta bursátil ligada a la inteligencia artificial comienza a mostrar signos de agotamiento.
Fuera del sector tecnológico, numerosas compañías industriales, tanto en Estados Unidos como en Europa, se han situado entre las principales beneficiarias del despliegue de la IA. Los fabricantes de equipos eléctricos, los productores de turbinas de gas y los fabricantes de maquinaria para la construcción se han beneficiado del fuerte incremento de la inversión destinada a la edificación de centros de datos. Como consecuencia, la evolución bursátil de estos subsectores industriales se ha ido correlacionando cada vez más con la de los semiconductores (Gráfico 3).
De cara a los próximos meses, el desarrollo de centros de datos podría enfrentar obstáculos políticos a corto plazo. Sin embargo, la inversión continúa aumentando y debería terminar desplegándose en su totalidad con el tiempo. Esto debería seguir impulsando la demanda de infraestructuras vinculadas a la IA durante los próximos meses y trimestres, dejando margen para que las compañías situadas a lo largo de la cadena de suministro de la IA vuelvan a registrar un mejor comportamiento relativo (Gráfico 4).
Otro factor que está lastrando al sector industrial es el conflicto en Oriente Próximo y la consiguiente subida de los precios del petróleo. Aunque el encarecimiento del crudo aún no ha tenido un impacto significativo sobre el ciclo macroeconómico en sí, las aerolíneas globales han registrado un notable peor desempeño como consecuencia del incremento de los costes del combustible (Gráfico 5).
Normalmente, las aerolíneas no son excesivamente sensibles a los precios del petróleo, a pesar de que el combustible representa su principal partida de costes. Habitualmente, un aumento en este coste viene asociado a una mayor demanda de viajes y puede trasladarse a los clientes. Sin embargo, cuando se produce un shock de oferta, el impacto es diferente. Como ocurrió en 2026, este incremento no puede compensarse mediante una mayor demanda y unos ingresos más elevados, lo que acaba perjudicando el comportamiento de las aerolíneas.
Gráfico 3: Caterpillar ha evolucionado en línea con los semiconductores durante los últimos meses

Gráfico 4: La inversión de los hyperscalers seguirá siendo elevada en 2026 y 2027

La evolución de los precios del petróleo sigue supeditada a la situación en el estrecho de Ormuz. Aunque una reapertura total parece cada vez menos probable, todo indica que se han habilitado corredores seguros que permiten mantener un flujo limitado de crudo. Las autoridades estadounidenses sostienen que se ha recuperado prácticamente toda la capacidad previa al conflicto; sin embargo, en nuestra opinión, esta afirmación parece exagerada y probablemente se basa en datos puntuales de días concretos.
Análisis más detallados sugieren que, actualmente, solo alrededor de la mitad de la capacidad anterior a la guerra logra salir del golfo Pérsico, ya sea a través del estrecho o por rutas alternativas.
Más allá del precio del petróleo, el elevado coste de los combustibles sigue siendo un problema crítico, dado que la capacidad de refinado permanece severamente limitada. El diferencial entre los precios de venta y compra de las refinerías estadounidenses se encuentra en máximos históricos; es probable que sea necesario un alto el fuego para que la capacidad de refinado dañada en el Golfo pueda volver a operatividad (Gráfico 6).
Aunque resulta difícil prever la trayectoria del petróleo y sus derivados, parece que los intensos esfuerzos de la Administración estadounidense están contribuyendo a moderar los precios. De producirse avances más significativos hacia una recuperación total del suministro, las aerolíneas probablemente experimentarían un fuerte rebote.
Gráfico 5: Las aerolíneas se han visto afectadas por el shock de oferta de petróleo

Gráfico 6: Los márgenes de refino se encuentran en máximos históricos

Por último, el sector aeroespacial y de defensa europeo ha sido otro de los principales lastres para el sector industrial en los últimos meses. Tras haber respaldado el desempeño del sector durante los últimos años, las compañías de defensa se han quedado rezagadas y actualmente cotizan con una prima de PER respecto al conjunto de la renta variable europea cercana a sus niveles más bajos desde el inicio de la guerra de Ucrania.
En nuestra opinión, estas valoraciones resultan atractivas, especialmente teniendo en cuenta que las promesas de aumentar el gasto europeo en defensa empiezan finalmente a reflejarse en los datos. En lo que va de año, el gasto en defensa de Alemania ha aumentado en 11.000 millones de euros, lo que supone un incremento del 30% respecto a 2025.
Dado que el Gobierno alemán tiene previsto aumentar el gasto en defensa en 32.000 millones de euros este año, deberá acelerar aún más el ritmo de ejecución presupuestaria para alcanzar ese objetivo. Por tanto, el gasto en defensa debería intensificarse durante los próximos meses, ofreciendo apoyo a los beneficios y al comportamiento bursátil de las compañías aeroespaciales y de defensa en los niveles de valoración actuales.
Gráfico 7: La prima de PER del sector europeo de defensa se acerca a mínimos de cuatro años

Gráfico 8: El gasto fiscal alemán ha comenzado a repuntar

Adoptando una perspectiva más amplia, el momentum de beneficios del sector industrial global se ha mantenido, en general, sólido a pesar de su peor comportamiento bursátil. Las revisiones netas al alza del consenso a tres meses son las segundas más fuertes entre los principales sectores globales (Gráfico 9).
Además, tras el considerable descenso de las valoraciones desde los máximos alcanzados a comienzos de año, mantenemos una visión bastante constructiva sobre el sector y creemos que podría registrar un mejor comportamiento relativo, especialmente si el entorno macroeconómico se mantiene sólido, tal y como esperamos, tanto en Estados Unidos como en Europa.
Gráfico 9: Los beneficios del sector industrial mantienen un sólido momentum

Gráfico 10: Las valoraciones de los subsectores industriales han retrocedido recientemente
