Esperamos que el Banco de Japón mantenga su política sin cambios en la reunión de marzo. Los datos económicos actuales respaldan la continuidad del proceso de normalización de la política monetaria. Los mercados probablemente prestarán especial atención a si el gobernador Ueda orienta hacia una subida de tipos en abril o no. Debido a los riesgos de estanflación derivados del conflicto con Irán, esperamos que el BoJ mantenga su flexibilidad, al tiempo que intenta transmitir algunos mensajes de tono más hawkish para estabilizar el yen, que recientemente ha retomado su tendencia de debilitamiento.
El proyecto de ley “Big, Beautiful Bill” del presidente Donald Trump puede impulsar el optimismo de los consumidores, pero ¿será a cambio de un aumento en las primas de riesgo de los activos estadounidenses y un debilitamiento del dólar?
Durante la madrugada del 13 de junio, Israel lanzó ataques aéreos contra Irán, dirigidos a su programa nuclear y a instalaciones militares, en los que murieron varios altos mandos. Irán respondió disparando más de 100 drones contra Israel.
La acción directa de Irán sobre Israel durante el fin de semana ha generado temores de una escalada adicional. Pero en ausencia de una crisis total en la región, que no es nuestro escenario base, creemos que el impacto en los mercados financieros se mantendrá contenido.
A medida que Rusia comienza una invasión a gran escala de Ucrania, los inversores que ya están atentos deberían adoptar una posición aún más cautelosa en los activos de riesgo. Si bien aún no se conoce el curso completo del conflicto, las implicaciones serán de gran alcance para los mercados, ya que el aumento de los precios de la energía aumentará la inflación, que ya es alta. A medida que las fuerzas rusas invaden Ucrania, la vigilancia debe ser la consigna para los inversores, ya que el conflicto podría tomar muchos giros y los costos humanitarios podrían ser enormes. El aumento de los precios de las materias primas tendría un impacto negativo en un entorno ya dominado por una mayor inflación, con implicaciones para el crecimiento y, potencialmente, para la política monetaria