Los sucesos políticos en Italia han sacudido a los mercados de acciones y de bonos. Con la vista puesta en la convocatoria de nuevas elecciones, podríamos no haber visto el final de este ajuste y es posible que la volatilidad continúe. La pregunta ahora es si es buen momento para comprar viendo los precios a los que han quedado algunos activos. La respuesta de Fidelity es que resulta complicado “elegir el mejor momento para tratar de agarrar el cuchillo que cae”.

Ocho semanas después de las elecciones en Italia, los vaivenes para intentar formar gobierno entre el Movimiento Cinco Estrellas y La Liga, la vista sigue puesta sobre el euro y las “filtradas” opiniones poniendo en duda el proyecto europeo. Los últimos acontecimientos, sin precedentes en Italia y en la mayoría de países europeos, han provocado una crisis institucional en la que partidos más votados “están poniendo en tela de juicio el papel y las atribuciones del presidente. Las próximas elecciones estarán muy polarizadas y se convertirán en un plebiscito sobre Euro.

La bolsa italiana, la mejor de Europa durante los dos últimos años, ha perdido tota la ventaja que acumulaba frente a los índices generales europeos en este período y la peor parte se la han llevado los bancos. El rendimiento de la deuda pública italiana se ha disparado y los diferenciales frente a sus homólogos alemanes también.

Los expertos de Fidelity reconocen que la situación sigue siendo inestable y los mercados seguirán moviéndose a golpe de titular.  En el plano del crecimiento, la economía todavía es un 5,7% más pequeña que antes de la crisis financiera, por lo que queda todavía mucho trabajo por hacer. Sin embargo, la inestabilidad que ha hecho acto de presencia frenará algunas de las reformas más significativas que se han implantado recientemente, con riesgo incluso de revertirlas.

Si bien es cierto que las condiciones no son tan tensas como en el pasado, los inversores  nacionales mantienen un porcentaje de la deuda del país mayor que hace una década y ahora el BCE es un comprador estable de deuda pública italiana, de la que posee un nada despreciable 14%. El saldo por cuenta corriente es excedentario desde hace cinco años y el déficit presupuestario se ha reducido más de la mitad desde sus máximos de 2009. Los fundamentales empresariales han mejorado considerablemente el pasado año y los campeones nacionales de la banca italiana han trabajado mucho para mejorar sus niveles de capitalización vendiendo carteras de créditos morosos, mejorando la rentabilidad y elevando los márgenes.

Eso ayuda a explicar por qué han subido las primas de riesgo, por ejemplo las que incorporan los diferenciales de los bonos, pero se mantienen de momento por debajo de los niveles registrados en 2011 2012, cuando Italia, junto con gran parte del resto de Europa, estaba en recesión.

Aunque los fundamentales italianos han mejorado, no puede haber sitio para la complacencia. “La elevada deuda del país hace que cada punto básico adicional cuente en su factura de intereses y los movimientos del mercado pueden terminar trastocando el cuadro fundamental”.  Aunque hay factores atenuantes, la volatilidad no descenderá mucho en este entorno y los precios podrían sufrir más correcciones. 

Conforme se acerca la posibilidad de nuevas elecciones en otoño, podría ocurrir que los actores del mercado y votantes los enfoquen contra un plebiscito sobre el euro y sobre las instituciones italianas y europeas. Aunque no está claro si La Liga y el Movimiento Cinco Estrellas jugarán estas cartas, sí parece que el mercado está descontando parte de este riesgo. SE mantienen las promesas de flexibilidad en el gasto público al i9gual que la de derogación de las reformas de las pensiones y el mercado laboral que puso en marcha el anterior ejecutivo.

Por último, existe el riesgo de que la calificación crediticia de Italia se  revise a la baja, lo que “asestaría otro golpe al interés de los inversores por los activos italianos”.  Si las cuatro agencias de calificación crediticia  rebajan el rating de Italia hasta el “high yield”, el BCE no podría seguir comprando deuda pública italiana en el marco de su programa del PSPP. Aunque claro, si echamos un vistazo a la historia, Portugal siguió siendo apto a pesar de tener peores fundamentales que Italia.

 

La cuestión es cuánto de todo esto ha sido descontado por el mercado. Las valoraciones parecen algo más equilibradas tras las recientes caídas y pueden ofrecer oportunidades a los inversores dispuestos a soportar la volatilidad. En este sentido desde Fidelity hablan de tres alternativas siempre, eso sí, con la cautela por bandera:

  • Muchas empresas italianas no están prácticamente expuestas al mercado interno, que supone menos de la mitadde sus ventas totales.
  • Las acciones de multinacionales italianas presentes en nichos o sectores interesantes pueden verse arrastradas por oleadas de ventas en el país a pesar de no haber sufrido cambios en sus perspectivas fundamentales.
  • En renta fija, el sector financiero ha sufrido debido a las grandes posiciones que poseen los bancos italianos en BTP. Sin embargo, los “grandes campeones nacionales de la banca italiana están en una posición mucho mejor que en 2011. Los balances están más saneados que en el pasado reciente tras las exitosas ventas de carteras de préstamos morosos de los dos últimos años. Podrían incluso mejorar su cuota de mercado si los inversores mueven sus depósitos a entidades más grandes que perciban como `más seguras´ durante períodos de mayor volatilidad.