Standard & Poor´s (S&P) ha bajado la calificación al riesgo país de la industria bancaria de España por la vulnerabilidad del sector financiero al deterioro económico a causa de su fuerte exposición al sector inmobiliario. Concretamente, la agencia de calificación crediticia ha traspasado el rating del Reino de España de AAA/estable/A-1 desde el grupo uno al grupo dos de un total de diez bloques, en el que también ha situado a Alemania, Italia y Noruega. El desplome de la construcción residencial y su contaminación a otras áreas de negocio debido a la caída de la demanda de vivienda y las restricciones de liquidez "ha golpeado fuerte a la economía española", según el analista de S&P Jesús Martínez.
La firma de análisis prevé que la economía española crezca un 1,3% este año y registre un crecimiento negativo del 0,9% en el ejercicio 2009. "Las rigideces estructurales la débil competitividad de las exportaciones y el déficit por cuenta corriente empañan las perspectivas de crecimiento de España", considera.

En este escenario, S&P advierte de que las entidades españolas "son vulnerables a este escenario de deterioro dada la exposición al sector inmobiliario, que supone el 17% del total de créditos", mientras se deteriora "rápidamente" la calidad de activos del sector financiero, erosión que se prolongará en 2009.

LAS CAJAS, MÁS VULNERABLES

La mayor diversificación de las entidades de gran tamaño les permitirá afrontar mejor la crisis, mientras que las entidades pequeñas y medianas, sobre todo las cajas de ahorros, con mayor exposición al ladrillo y a los segmentos de menor renta, "son las más vulnerables", especialmente las que perdieron los estándares en la concesión de créditos.

No obstante, la firma también reconoce que el sistema financiero español goza de fortalezas para afrontar la desaceleración económica, entre las que destaca su colchón de provisiones genéricas y su eficiencia, desarrollada en los años de expansión de la última década.

Por otra parte, recalca que las medidas adoptadas por el Gobierno español para contrarrestar los efectos de la crisis financiera, como el Fondo de Adquisición de Activos Financieros (FAAF), mejorarán el acceso de las entidades a la liquidez y contribuirán a recuperar la confianza en los mercados de deuda.