
La competencia en el mercado de fondos continúa siendo muy fuerte, y las gestoras extranjeras tienen cada vez más parte del pastel. Inversores españoles, tanto particulares como institucionales les han confiado 383.000 millones de euros, según datos de Inverco a marzo de este año. Esto supone un fortísimo crecimiento respecto a la última década.
Así, en 2016 el patrimonio total alcanzaba los 113.000 millones de euros, por lo que en estos dos lustros se ha producido un crecimiento del 225%, muy por encima de la evolución de los fondos de gestoras nacionales. Este fuerte aumento ha ido parejo a un cambio en la estrategia del inversor que ha asumido más riesgo y también se ha beneficiado de productos en los que son líderes las gestoras de fuera.
Con datos de cierre del primer trimestre del año, el 22,8% del patrimonio está colocado en renta variable pura, el 26,9% en renta fija y fondos monetarios y el 7,3% en la categoría de fondos mixtos, mientras que el 41% va a fondos cotizados (ETF e indexados). Esta preferencia del inversor por el riesgo a través de estos fondos extranjeros también se aprecia en 2016: renta fija el 34,7% del total, renta variable el 34,7%, mixtos el 15,0% y ETF/indexados el 15,6%.
Una evolución muy ligada a los cotizados e indexados, la llamada gestión pasiva, que coge cada vez más fuerza respecto a la gestión activa con unos menores costes de gestión y unos resultados históricamente más favorables frente a las decisiones de los equipos de gestores. Un salto a la inversión internacional que ha tardado años en producirse. Actualmente, las gestoras españolas ya ofrecen una amplísima gama de productos de bolsas extranjeras y globales. En esa oferta se han visto obligados a permitir y la adquisición de fondos extranjeros a través de ellas.
El perfil más conservador de las inversiones se ha quedado más en las gestoras españolas y responden en numerosos casos a las ofertas de los bancos y a la menor apetencia del riesgo por parte del ahorrador español. Las gestoras españolas cuentan con un patrimonio a marzo de este año de 453.417 millones de euros, “solo” 85.000 millones más que sus competidoras extranjeras. Hace una década estos fondos tenían un patrimonio de 216.137 millones de euros, con un crecimiento en el periodo del 109%, muy inferior al de las extranjeras.
De ese casi medio billón de euros que gestionan, 183.000 millones corresponden a fondos de renta fija y 24.137 millones a fondos monetarios. Los garantizados y de retorno absoluto suman 15.000 millones y los fondos índices alcanzan los 7.000 millones de euros. Los de renta fija mixta con 43.091 millones doblan casi en patrimonio a los de renta variable mixta. Ahora bien, dentro de las gestoras españolas ha aumentado el peso de los fondos de renta variable internacional, cercanos a los 68.000 millones de euros y los globales con 61.000 millones, estos últimos sin una definición clara de inversión y en busca de las oportunidades que se presenten en cada momento.
Los gigantes de la gestión
No resulta fácil a las gestoras españolas hacer frente a los gigantes mundiales de la gestión de activos con una carrera más dilatada y con instrumentos -caso de los fondos pasivos- difícilmente mejorables. La mayor gestora del mundo BlackRock lleva captados 60.000 millones de euros en España para sus fondos y se reparten por mitad entre minoristas e institucionales.
Le sigue la gestora Amundi con 45.127 millones, y después DWS y JP Morgan con 27.000 y 24.000 millones, respectivamente.
La firma Vanguard, especializada en gestión pasiva maneja 19.651 millones de euros, dando paso a firmas muy conocidas como BNP Paribas, Invesco, Fidelity International, Robeco, Pictet, Morgan Stanley y Schroeders, entre otras muchas.

