La economía del sector ya se está viendo afectada ante la reducción de visitantes respecto a temporadas pasadas, a pesar de que muchas de las estaciones se mantienen abiertas gracias a la utilización de cañones de nieve artificial. Por estaciones, las del Pirineo Catalán se encuentran muy por debajo de su capacidad y eso afectará a sus ingresos. Una de sus pistas de referencia, Baqueira-Beret, cuantifica las pérdidas respecto al mismo periodo de años anteriores en un 50% de los ingresos habituales. No le va mejor a las estaciones del Pirineo Aragonés. Sólo el 13% de sus pistas permanecen abiertas al público y la plantilla empleada en sus pistas también se ha reducido casi hasta la mitad. Otra de las estaciones más visitadas en nuestro país, Sierra Nevada, tan sólo mantiene abiertos 24 de sus 86,85 kilómetros, y parece que la solución no pasa por la producción de nieve artificial, suspendida por las altas temperaturas registradas.