Mucho se está hablando del impacto que pueden tener las elecciones en Estados Unidos en los mercados, pero desde luego ya se está empezando a notar los días previos que hay un miedo imperante para los inversores si atenemos a los datos de volatilidad de las últimas jornadas.
 
El llamado índice de miedo, que no mide sino la volatilidad en el mercado norteamericano y en el S&P 500 en particular, llevaba bastante en calma durante varios meses hasta que se desató el pánico por la más que probable victoria de Donald Trump en las elecciones del 8 de noviembre. Tanto es así, que el VIX se volvió a situar por encima de 22, niveles que desconocía desde antes del Brexit.

Cabe recordar que por aquellas fechas comenzaron a preponderar sobre la escena encuestas que empezaban a dudar de la posibilidad de “remain” del Reino Unido dentro de la Unión Europea. Las probabilidades del “Leave” cada vez eran mayores, aunque en los sondeos aún destacaba como principal opción la permanencia en la UE.

Ese temor se terminó descontando en los mercados con algunas caídas previas pero, sobre todo, con la evolución del llamado índice del miedo (VIX) que, como sucede siempre en estas ocasiones, se situó por encima de 20. Pues bien, ya durante la pasada semana superó con creces esa cota alcanzando máximos desde finales de junio.

VIX


El ruido que genera la posible victoria del candidato republicano en el día de mañana es cada vez mayor y no solo se ha canalizado en los mercados con la caída del S&P 500 en hasta nueve jornadas consecutivas, algo que no sucedía desde hace 36 años, sino que también se ha plasmado con subidas y caídas cada vez más abultadas. Algo que no invitaría a muchos para tomar posiciones ahora y para otros todo lo contrario al haberse generado oportunidades de revalorizaciones futuras.

Todo ello, como señalamos, en un contexto de mercado en el que se está muy pendientes del resultado que se conozca en la madrugada, hora europea, de mañana. Las bolsas ya han descontado cual es el sentir si Trump se alza con la victoria. De hecho, la exoneración del FBI por el caso de los correos a Hillary Clinton ya se ha tomado en las plazas mundiales como un catalizador más que positivo. Las cartas están ya sobre la mesa y solo falta si esa volatilidad puede seguir un camino aún más al alza.