
Añadir Estrategias de Inversión en Google
La segunda mayor economía del mundo ha vuelto a mostrar señales de enfriamiento durante mayo.
Los últimos datos reflejan una pérdida de impulso tanto en el consumo interno como en la inversión, dos pilares fundamentales para la recuperación económica que Pekín lleva años intentando consolidar tras la crisis inmobiliaria y la desaceleración global.
Las cifras publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas revelan que las ventas minoristas registraron su primera caída interanual desde diciembre de 2022, mientras que la inversión en activos fijos sufrió un deterioro mayor de lo esperado por los analistas. Más presión para el gobierno chino.
El consumo sorprende negativamente
Las ventas minoristas, consideradas uno de los mejores indicadores para medir el comportamiento de los consumidores, retrocedieron un 0,6% en mayo respecto al mismo mes del año anterior.

El dato sorprendió a los mercados, ya que las previsiones apuntaban a una evolución prácticamente estable. Ni siquiera el periodo vacacional del Día del Trabajo, tradicionalmente asociado a un aumento del gasto en ocio, viajes y restauración, consiguió revertir la tendencia.
Los expertos atribuyen parte de esta debilidad a la reducción de determinadas ayudas públicas destinadas a incentivar el consumo. Además, la persistente incertidumbre económica está llevando a muchas familias a moderar sus compras y aumentar el ahorro como medida de precaución.
A pesar de este resultado mensual, las ventas minoristas de bienes y servicios acumulan un crecimiento del 2,8% durante los cinco primeros meses del año, una cifra que muestra que el consumo sigue avanzando, aunque a un ritmo claramente inferior al esperado.
El sector inmobiliario continúa siendo el gran lastre
La inversión urbana en activos fijos, que incluye proyectos inmobiliarios, infraestructuras y equipamiento industrial, registró una caída acumulada del 4,1% entre enero y mayo.
La debilidad del mercado inmobiliario sigue siendo uno de los principales problemas para la economía china. La inversión en bienes raíces se desplomó un 16,2% durante ese mismo periodo, reflejando las dificultades que atraviesan numerosas promotoras y la escasa recuperación de la demanda de vivienda.
Durante décadas, el sector inmobiliario fue uno de los motores del crecimiento económico del país. Sin embargo, la acumulación de deuda y la sobreoferta ennumerosas ciudades han provocado una profunda corrección que continúa afectando a la actividad económica.
La inversión manufacturera también mostró señales preocupantes al registrar su primera contracción desde finales de 2020. No obstante, algunas áreas vinculadas a la alta tecnología y respaldadas por programas públicos continúan manteniendo un comportamiento más sólido.
La industria ofrece un respiro
Frente a la debilidad observada en el consumo y la inversión, la producción industrial fue uno de los pocos indicadores que ofrecieron noticias positivas.
La actividad industrial aumentó un 4,5% en mayo respecto al año anterior, superando ligeramente las previsiones del mercado y mejorando el dato registrado en abril.
Este comportamiento se explica en parte por la fortaleza de sectores relacionados con la tecnología, las energías renovables y la inteligencia artificial, ámbitos en los que China continúa realizando importantes inversiones estratégicas.
Las exportaciones también mantienen una evolución relativamente favorable, impulsadas por la demanda internacional de productos tecnológicos y equipamiento relacionado con la transición energética.
Un crecimiento cada vez más desigual
Numerosos economistas describen la situación actual de China como una economía con crecimiento en forma de "K". Esta expresión hace referencia a la existencia de sectores que avanzan con fuerza mientras otros continúan mostrando una clara debilidad.
Por un lado, la industria exportadora y determinadas actividades tecnológicas siguen expandiéndose. Por otro, el consumo doméstico y el mercado inmobiliario continúan lastrando el crecimiento general del país.
La propia Oficina Nacional de Estadísticas reconoció que persiste un importante desequilibrio entre una oferta productiva sólida y una demanda interna insuficiente. Además, advirtió de que muchas empresas siguen afrontando importantes dificultades operativas y una presión creciente sobre sus márgenes de beneficio.
El empleo mejora, pero persisten los desafíos
Uno de los indicadores que mostró cierta estabilidad fue el mercado laboral. La tasa oficial de desempleo descendió al 5,1% en mayo, una décima menos que en abril.
Sin embargo, los analistas consideran que esta mejora no es suficiente para compensar la debilidad del consumo. Muchos hogares siguen mostrando cautela ante las perspectivas económicas y mantienen una actitud prudente respecto a sus gastos.
Las previsiones para el segundo trimestre apuntan a una desaceleración respecto al arranque del año. Algunas estimaciones sitúan el crecimiento económico alrededor del 4,2%, por debajo de los niveles que Pekín considera necesarios para garantizar una recuperación sólida.
Por su parte, las autoridades continúan evaluando posibles medidas de apoyo para estimular la actividad económica y reforzar la confianza en un momento en el que la economía china sigue buscando nuevos motores de crecimiento capaces de sustituir el protagonismo que durante años tuvo el sector inmobiliario.

