Aquellos que son seguidos no tanto por la evolución de los mercados en los que invierte sino por el grado de acierto que tenga el gestor o gestores del fondo a la hora de tomar las decisiones se hacen llamar fondos de autor. Una modalidad que no puede ignorar especialmente en tiempos como el actual en el que tanto la incertidumbre como la volatilidad campa a sus anchas. ¿A favor? La experiencia y trayectoria de los gestores que han conseguido levantar su propia gestora con nombre propio. ¿En contra? El corsé que aún visten muchos gestores -especialmente en España-.
Sin embargo debe saber que esta industria de fondos parece estar en construcción en nuestro país pues “lleva un retraso considerable frente al desarrollo que existe en otros países, fundamentalmente USA y Reino Unido, donde desde hace décadas existe una asociación directa de los fondos de inversión con su gestor y no tanto con la entidad desde la que realizan su trabajo”, reconoce Francisco Esteban, socio gestor de Alpha Plus. En España -explica este experto- “la industria está absolutamente bancarizada y los fondos se identifican exclusivamente con la entidad que los comercializa, sin que en ningún caso el participe pueda percibir que detrás de su dinero hay personas con nombres y apellidos que toman las decisiones de inversión en el día a día". A nivel interno, además, las gestoras tienen una estructura organizativa bastante ineficiente y orientada a un modelo de gestión “benchmarkizado”, es decir, aquel en el que se persigue replicar el comportamiento de una referencia de mercado (ya sea un índice o índices de Bolsa, de Renta Fija o una combinación de ambos) sin que exista realmente una gestión activa de su dinero que justifique esas comisiones.

Talento sin reconocer…

Desde Alpha Plus reconocen que sí. El proceso de toma de decisiones está absolutamente burocratizado, pues “las decisiones importantes acaban dependiendo de comités de inversiones y en los que la opinión de la dirección acaba primando sobre la de los gestores. Esto nos lleva a estructuras absolutamente rígidas, con decisiones lentas. Esteban aclara, además, que “el modelo actual de la industria premia a aquellos gestores que quizá no valen para este trabajo y se esconden tras su papel de meros administradores/ replicantes de índices, y penaliza enormemente a quienes teniendo importantes habilidades y un enorme potencial, no pueden desarrollarse como profesionales debido a los corsés que impone el esquema de trabajo actual”. Pero “puedo afirmar con rotundidad que en nuestro país hay mucho talento esperando su oportunidad, y que no necesitamos cruzar la frontera ni comprar fondos con nombres rimbombantes de gestoras extranjeras para tener nuestro dinero bien gestionado".

Sin embargo, Félix González, socio director de Capitalia Familiar EAFI, considera que el mayor problema al que se enfrentan los gestores es al tiempo para demostrar su capacidad pues no es fácil de dar a conocerse sin gozar de amplia libertad o independencia suficiente. “Es por ello que muchos gestores con talento en determinados sectores acaban mirando hacia los hedge funds para gozar de esa flexibilidad antes censurada y poder batir así al mercado”, explica.

En España, “las casas grandes de gestión prefieren cantidad a calidad, productos más fáciles de colocar y con altas comisiones lo que ha llevado a que, salvo contadas excepciones, la gestión en nuestro país sea un páramo de mediocridad", reconoce José Ramón Iturriaga, gestor de Okavango Delta FI y Kalahari Alpha Fi. No obstante, en los últimos tiempos ha habido algún gestor que ha dado el salto, pero será aquellos que lo lleven en la sangre los que permanezcan ya que para gestionar sin red y comprometiéndolo todo en un sólo producto hay que tener algo más que talento, no es para todos.

Ante el monopolio de la banca...

Los bancos no trabajan una arquitectura abierta. “Sufro en mis carnes esta falta con que trabajan los Bancos y Cajas de Ahorro. La mayoría tienen acuerdos de distribución con grandes gestoras extranjeras con una gama de fondos más o menos amplia. Pero ningún banco español incluye fondos de otro banco español en su gama de fondos accesible para sus clientes -algo lógico, pues canibalizaría sus propios fondos- pero por esta misma regla de tres nos dejan fuera también a las gestoras independientes nacionales, que somos percibidas igualmente como competidores en lugar de entidades especializadas, generadoras de valor añadido cuyos fondos supondría un complemento perfecto para la gama global de fondos que ofrecen a sus clientes”. No obstante, como explica Iturriaga, “el mayor grado de exigencia y cultura financiera por parte del cliente final, unido al papel cada vez más importante de los asesores financieros, hace que se vaya demandado productos de mayor valor añadido”.


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