La radicalización de la alternativa política en Grecia, la inútil negación por parte de los dirigentes españoles de la necesidad de un plan de ayuda europeo o la postura electoralista del gobierno francés en busca de una mayoría parlamentaria han hecho que el tono de los mercados dependa en gran medida de las incertidumbres políticas.
 
Al mismo tiempo, la canalización de los flujos hacia los activos refugio – desde ahora Alemania puede financiarse gratuitamente a dos años, el dólar cotiza en su nivel más alto frente al euro desde el verano de 2010 – , el temor ante la fuga de capitales o las demandas de una nueva inyección por parte del BCE ilustran la importancia de los movimientos de la liquidez en la evolución de la crisis".

Europa:

Las estimaciones económicas de las consecuencias financieras de una posible salida de Grecia de la zona del euro se multiplican. Pero, evidentemente, no hace falta una habilidad especial para el cálculo para constatar que el nivel de los fondos propios del sistema bancario europeo no está aún preparado para absorber una nueva ola de pérdidas en sus balances.
Alemania y el BCE se encuentran ya en una situación muy desagradable al tener que evitar imperativamente el riesgo de un desmembramiento de la zona del euro -cuyo coste sería exorbitante para ellos- y, por lo tanto, tener que garantizar el papel de reiterado benefactor de los países más débiles, lo merezcan o no.
La emisión de Eurobonos que desde el punto de vista alemán equivaldría a regalar a los países débiles las condiciones de financiación obtenidas por Alemania por méritos propios, se rechazará tanto tiempo como sea posible.
La «japonización» de Europa, hasta hace poco tan temida, sería al menos una señal de que el edificio no se ha hundido y que la racionalización de los límites de la zona del euro habrá permitido una mayor integración.

España:

La desconfianza de los mercados en relación con los estados se propaga a los bancos, que temen una evasión más rápida de su base de depósitos. Evidentemente, este es el caso concreto de España, donde el sector bancario, con Bankia a la cabeza, sigue estando considerablemente infracapitalizado. Y es aquí donde reside el mayor desafío, puesto que el total de los depósitos de los bancos italianos y españoles (3 billones de euros) representa 17 veces la suma de los depósitos de los bancos griegos. Esta vez se trata de sumas considerables que harían incontrolable una gran fuga de capitales. Por consiguiente, es imprescindible limitar la percepción del riesgo de liquidez del sistema a corto plazo

China:

Por su parte los países emergentes deben conseguir gestionar con éxito la delicada situación de ralentización de sus economías. Este es especialmente el caso de China, donde las autoridades han conseguido frenar la amenaza inflacionista, pero a costa de una considerable ralentización de las inversiones inmobiliarias a la que se añade a día de hoy el descenso de las exportaciones hacia el mundo desarrollado.
Pero las autoridades chinas, mediante intervenciones selectivas (bajada del impuesto a los distribuidores, aceleración de los proyectos de infraestructura, descenso de las reservas obligatorias para los bancos, ayudas directas para la compra de vehículos en el sector del automóvil, etc.) gestionan eficazmente esta ralentización.

CONSULTE LA CARTA AL COMPLETO EN EL PDF ADJUNTO