No es secreto que el crecimiento de la población es un factor clave del comportamiento económico.  Esto fue indicado por el premio nobel Robert Solow en 1956 sobre crecimiento contable que sugiere que el potencial al alza a largo plazo es simplemente el producto del crecimiento del mercado laboral más el crecimiento de la productividad. De ello habla Greg Meier, Estratega de inversione en Estados Unidos de Allianz Global Investor. 


Esto tiene sentido: cuando los adolescentes entran en el mercado laboral y comienzan a ganar un suelo, ellos pueden incrementar su gasto. Por extensión, cuando un gran número gente está trabajando simultáneamente, por ejemplo, la generación del Baby Boom – el aumento de la demanda se muestra a través de una tendencia al alza más rápida del PIB.

La pregunta es qué ocurre cuando las dinámicas de población se revierten. En muchos de los países desarrollados – de Japón a Estados Unidos, Reino Unido, Alemania e Italia – los baby boomers se están jubilando. En Estados Unidos el porcentaje de población mayor de 65 está en proceso de suponer un 21% de 2004 hasta el 38% en 2028. Japón, el país con el envejecimiento más rápido del mundo, ya vende más pañales para adultos que para bebes. Y el problema no se limita a los países desarrollados: Rusia y China también tendrán problemas de población (¿hay que recordar la política de un niño de China?)

El proceso de aislar el impacto económico es complicado por el hecho de que, en muchos países, los de la generación del Baby Boom se han golpeado la edad oficial de jubilación en los diez últimos años, temporada acompañada de la gran crisis financiera y la de la Eurozona. El descenso en la tendencia mundial es inconfundible.

Porque las tendencias de la población son estructurales, en el sentido de obtener un crecimiento más rápido, los gobiernos están más enfocados en el otro lado de la ecuación: productividad. Así, mientras Trump puede tomar algunas medidas que podrían ayudar. Por ejemplo, la desregulación del sector financiero podría hacer más fácil que consumidores y empresas accedan al crédito, lo que podría desplegar vía grandes inversiones. El recorte de impuestos podría incrementar el efectivo en los balances, permitiendo a las compañías extender el gasto en proyectos de mejora.

Pero muchas compañías podrían tener incertidumbre. Si la cohorte creciente de baby boomers se retira significa un futuro decrecimiento de la demanda, la necesidad de invertir en el crecimiento puede reducirse. A consecuencia de esto, en términos agregados, el récord de efectivo registrado por la compañía de los últimos 15 años podría indicar una serie de oportunidades.

Mirando más a corto plazo, las próximas semanas tendremos que estar pendiente a los datos que se publiquen. Para la Eurozona, el principal dato se publicará el jueves, con le lectura de la inflación del mes de julio. Se espera que se coloque en el 1,1%, algo más débil que el 1,2% preliminar. Ambas cifras están aún a cierta distancia del objetivo del BCE, que es situarlo en el 2%.

Los inversores europeos también están interesados en el dato del PIB Preliminar en alemán, Italiano y de la Eurozona del segundo trimestre de 2017. Mientras que el crecimiento en Italia podría haber disminuido, la Zona Euro probablemente se mantendrá estable mientras que Alemania podría haber expandido su economía al ritmo más rápido de los cinco últimos trimestres.

Al otro lado del Canal de la Mancha, los inversores de Reino Unido monitorearán los datos económicos de los efectos del Brexit. Mientras que la inflación está aumentado, con los precios de consumo de julio listos para alcanzar el nivel más alto de los últimos cinco años – las ventas al por menor y los precios de los pisos se espera un resbalón mientras que el desempleo podría subir.

En EEUU, pendientes de las Actas de la Reserva Federal, que podría ofrecer nuevos detalles sobre la normalización de la política monetaria del organismo para lo que resta de año.