Se esperaba que fuera ayer la fecha para la presentación a los acreedores de la compañía andaluza del plan financiero, pero finalmente se ha retrasado hasta la próxima semana.
 
Abengoa presentó ayer a sus acreedores el plan de negocio que ha establecido la compañía para sortear el concurso de acreedoras, pero no ha dejado para la semana que viene la presentación del plan financiero para la próxima semana, tal y como adelantó la agencia de noticias Europa Press.

Según esta misma información, Abengoa mantuvo con sus acreedores su primera reunión con el plan de viabilidad sobre la mesa y con el objetivo de alcanzar un acuerdo sobre la estructura financiera necesaria para desarrollar el modelo de negocio definido por el equipo gestor del grupo y sus asesores Alvarez & Marsal y Lazard.
 
Para ser más exactos, la empresa presentó ante los bancos acreedores el plan de negocio para los próximos años, que permitirá a Abengoa a seguir caminando hacia adelante, pero no así el plan financiero, en los que entraría la deuda sostenible o deuda capitalizable. Así, quedaría en un principio pendiente para la próxima semana.

Este encuentro se produjo en la sede de Madrid y contó con la presencia de las partes implicadas del proceso de negociación en su totalidad. Se enmarcó dentro "del proceso natural y diálogo permanente" que existe entre la compañía y todas las partes.

El plan, elaborado con el respaldo de Alvarez & Marsal, fue aprobado por el consejo de administración de Abengoa hace más de una semana y llevaba siendo esperado por la banca desde hace unas semanas. De esta manera, ahora se abre esta fase de negociación con los acreedores sobre la reestructuración de la deuda de la compañía y la obtención de los recursos necesarios para así continuar su actividad.

Esta fase no se presenta fácil, ya que los bancos ya han señalado que de entrada no contemplan ningún tipo de quita en la deuda, según indicaron a Europa Press en fuentes financieras.

No obstante, la compañía tiene claro que el acuerdo debe alcanzarse antes de que finalice el período marcado por el preconcurso de acreedores, dado que una situación de concurso implicaría "una destrucción de valor para acreedores y accionistas muy superior a la de cualquier escenario de continuidad, todo ello sin evaluar el enorme coste social que tal situación implicaría".