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Araceli de Frutos, consejera de Araceli de Frutos EAFI, analiza una semana claramente positiva para los mercados financieros, marcada por la vuelta de los máximos generalizados y por un mayor optimismo inversor. Después de que las subidas se concentraran especialmente en Wall Street, el buen tono se ha extendido también a Europa y, de forma destacada, al mercado español, que ha encadenado varios máximos consecutivos.
Según explica, el principal catalizador ha sido el anuncio de un posible acuerdo de paz, una expectativa que los mercados han recibido con fuertes avances, tal y como cabía esperar. No obstante, advierte de que todo sigue pendiente de confirmación y que, si finalmente ese acuerdo no prospera, las bolsas podrían resentirse con intensidad. Por ello, aunque el escenario invita a confiar en un verano más tranquilo, con menores volúmenes de negociación y sin sobresaltos relevantes, conviene mantener la prudencia.
La experta señala que este posible acuerdo geopolítico ha eclipsado en parte la gran cita de la semana: la reunión de la Reserva Federal estadounidense, la primera con Kevin Warsh al frente del organismo. El mensaje fue cauto, escueto y, en algunos aspectos, más duro de lo previsto.
El diagrama de puntos reflejó una división entre los miembros de la Fed, con una parte de ellos inclinándose por subidas de tipos más adelante, no solo de 25 puntos básicos, sino incluso de 50 puntos básicos en algunos casos. La atención del banco central parece desplazarse de nuevo hacia la inflación, dejando en un segundo plano la preocupación por el mercado laboral, que continúa mostrando resiliencia, con una tasa de paro contenida. De Frutos interpreta que el escenario central pasa por posibles subidas de tipos después de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
Esta perspectiva tuvo impacto inmediato en los mercados, especialmente en el sector tecnológico, que registró caídas al ser uno de los más sensibles al coste de financiación. Araceli recuerda que las compañías tecnológicas están incrementando fuertemente su inversión, en especial en proyectos vinculados a inteligencia artificial, y que necesitan financiación abundante para sostener ese gasto de capital. Un entorno de tipos más altos, por tanto, resulta menos favorable para estas compañías.
También apunta a que algunas casas de análisis prevén que, tras el verano, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años pueda acercarse al 5%, frente a los niveles actuales en torno al 4,5%, lo que añadiría presión a la renta fija y a la valoración de los activos de riesgo.
Sobre Kevin Warsh, De Frutos considera que siguió el guion esperado: no se comprometió con un mensaje claro y evitó dar demasiadas pistas al mercado. Aunque su nombramiento se interpreta como una apuesta de Donald Trump por una política monetaria más favorable a las bajadas de tipos, el resto de gobernadores no parece alineado todavía con esa visión. Además, la reducción del balance de la Fed actúa, en la práctica, como una forma encubierta de endurecimiento monetario, ya que implica menos demanda en el mercado de bonos, presión bajista sobre los precios y alzas en las rentabilidades.
De cara al segundo semestre, Araceli de Frutos mantiene sin cambios su visión de inversión, al considerar que los fundamentales de inicio de año siguen vigentes. En renta variable continúa sobreponderando tecnología, sectores cíclicos e industrias vinculadas de forma directa o indirecta a la inteligencia artificial. Destaca infraestructuras, industriales y, especialmente, el sector eléctrico, tanto fabricantes de equipos como eléctricas puras. También cree que volverá el interés por alternativas al petróleo, como la energía nuclear, la eólica y las renovables.
En renta fija, recomienda deuda en los tramos medio y medio-largo de la curva, aprovechando repuntes de rentabilidad para alargar algo duraciones. Para perfiles con más riesgo, contempla high yield, aunque prefiere cubrir parte de ese riesgo a través de la renta variable.

