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Dominion ha presentado los resultados del semestre. ¿Cuál es la valoración en líneas generales por parte de la compañía? 

Creemos que ha sido un semestre de avance, en el sentido de que cada vez se aprecia con mayor claridad la compañía que estamos construyendo.

Al encontrarnos en pleno proceso de transformación, las cifras pueden resultar difíciles de interpretar cuando se comparan con las del año anterior, ya que se están contrastando realidades distintas.

Sin embargo, empezamos a ver una compañía más simplificada, en la que las actividades recurrentes representan más del 85 % del margen de contribución. Además, estas actividades continúan creciendo.

Esa es la compañía que queremos construir. Esta evolución también se refleja en el balance, del que ya han salido algunas de las actividades anteriores. Por su parte, la deuda financiera se mantiene en niveles similares a los del cierre, aunque esperamos que aumente de cara a final de año.

En definitiva, comienzan a apreciarse muchas bondades de la compañía que estamos construyendo a través de este proceso de transformación.

Si los negocios recurrentes ya representan más del 85% del margen de contribución, ¿cómo cambia la recurrencia el perfil de riesgo de Dominion respecto al que tenía hace cuatro o cinco años?

Creo que cambia mucho. Hoy somos una compañía con una visibilidad mucho mayor sobre los resultados que podemos obtener en el futuro.

Nos encontramos en un contexto distinto al de hace tres o cuatro años. No podemos evitar que las dinámicas globales nos afecten, pero hemos demostrado en otras ocasiones que sabemos interpretar el entorno y anticiparnos a él.

Uno de los pilares de nuestro plan era precisamente construir recurrencia. En un mundo más complejo, esta recurrencia nos permite depender menos de acontecimientos externos y estar mejor preparados para afrontar ese contexto.

El segmento más expuesto a la evolución macroeconómica es el de proyectos. Hace tres o cuatro años representaba alrededor del 40 % de la actividad total, mientras que hoy se sitúa por debajo del 15 %.

Por tanto, el perfil de riesgo de la compañía es hoy mucho más seguro que hace tres o cuatro años, a pesar de que operamos en un entorno global más incierto. Esa evolución es claramente positiva.

GDE vuelve a ser uno de los motores del crecimiento de DOMINION, creciendo un 5%, ¿qué actividades y proyectos son las que están representando un mayor peso? ¿Qué países o mercados consideran prioritarios para esta división?

En cuanto a las actividades, contamos con dos áreas principales: Economía Circular y Descarbonización. Ambas son fundamentales para nosotros y presentan crecimiento.

Actualmente, la actividad de Descarbonización tiene un mayor peso que la de Economía Circular. Sin embargo, a medida que avancemos, creemos que ambas áreas irán equilibrándose. Además, Economía Circular concentra algunas de las inversiones mencionadas anteriormente, por lo que su ritmo de crecimiento podría ser mayor. En cualquier caso, los dos sectores son estratégicos para la compañía.

Desde el punto de vista geográfico, mantenemos una actividad relevante en Europa y América, que seguirán siendo mercados prioritarios. No obstante, también buscamos diversificar nuestra presencia.

En 2026, por ejemplo, hemos comenzado a desarrollar cierta actividad en mercados como Turquía, lo que contribuye a esa diversificación. Asia también es un mercado importante, especialmente para los proyectos relacionados con la descarbonización, aunque por el momento tiene menos peso en Economía Circular.

La región del Golfo, pese a atravesar actualmente una situación más compleja, continúa siendo una geografía estratégica. Ya habíamos sentado las bases para desarrollar nuestra actividad allí y creemos que, cuando la situación se estabilice, surgirán numerosas oportunidades.

Además, la coyuntura actual puede generar nuevas necesidades vinculadas a la economía circular, la gestión de residuos y la remediación ambiental. El peso de la industria del petróleo y el gas en esta región también convierte estas actividades en ámbitos especialmente relevantes.

GDT Servicios continúa creciendo cerca del doble dígito (9,8% orgánico) y destaca especialmente el impulso de las redes eléctricas. ¿Hasta qué punto la electrificación puede convertirse en uno de los principales motores de crecimiento de Dominion durante los próximos años?

La electrificación ya es un motor de crecimiento y seguirá siéndolo en los próximos años.

El avance que estamos observando en GDT Servicios, impulsado en buena medida por la actividad vinculada a las redes eléctricas, es especialmente relevante. El crecimiento orgánico alcanza el 9,8 %, prácticamente un 10 %, muy por encima del objetivo y en unos niveles muy saludables que, además, se mantienen desde hace varios trimestres.

La electrificación desempeña un papel fundamental en esta evolución. Durante los últimos años se ha hablado mucho de la generación renovable, que ha vivido una etapa especialmente favorable. La generación seguirá siendo muy importante, pero creemos que ahora llega el momento de las redes.

El principal reto será transportar y distribuir esa energía a un mayor número de lugares, en un contexto de creciente electrificación y con fuentes de generación cada vez más descentralizadas y distribuidas. Todo ello requerirá importantes inversiones en redes.

Dominion está bien posicionada para aprovechar esta oportunidad. De hecho, ya lo estamos haciendo, y creemos que esta actividad será uno de los principales motores de crecimiento de nuestra división de servicios durante los próximos años.

Aunque la cartera de GDT proyectos no ha sufrido cancelaciones, se aprecia un estancamiento ¿a qué se debe?

Está muy relacionado con la situación macroeconómica y con la incertidumbre existente, que está ralentizando la ejecución de los proyectos. Este tipo de operaciones suele requerir decisiones de inversión por parte de los clientes y, en este contexto, estamos observando una mayor cautela.

Dentro de esta división también se encuentran los proyectos de energías renovables. Tanto la generación renovable como el desarrollo de este tipo de instalaciones afrontan actualmente retos específicos, lo que está provocando que su ejecución avance a un ritmo inferior al del año pasado y al de ejercicios anteriores.

Además, estamos siendo muy prudentes a la hora de incorporar nuevos proyectos a la cartera. Aunque el ritmo de ejecución se ha ralentizado, nuestra cartera continúa activa y alcanza prácticamente los 370 millones de euros en proyectos pendientes de ejecución. Sin embargo, consideramos que, ante este menor ritmo, las nuevas contrataciones también deben abordarse con cautela.

Por este motivo, no incorporamos un proyecto a la cartera hasta que el contrato está completamente firmado y su financiación se encuentra cerrada. En el caso de las energías renovables, esperamos también a contar con el socio financiero que asumirá la propiedad del parque.

Estamos empezando a detectar cierta reactivación, que podría hacerse visible hacia finales de año, quizá en el cuarto trimestre o, en su defecto, ya en 2025. Existen algunas señales positivas.

Por ejemplo, hemos firmado un convenio para la construcción de un nuevo hospital en Honduras. Se trata de un proyecto relevante de integración tecnológica, un ámbito en el que contamos con experiencia. No obstante, todavía no lo hemos incorporado a nuestra cartera. Lo haremos cuando, previsiblemente durante la segunda mitad del año, queden formalizados tanto la financiación como el contrato. A partir de ese momento, comenzaremos su ejecución.

Durante los últimos años Dominion ha llevado a cabo un importante proceso de simplificación, con varias desinversiones estratégicas, y ahora habéis anunciado el inicio de la venta de la biomasa en Argentina, siendo esta la última infraestructura renovable que quedaba en propiedad. ¿Podemos decir que esta fase está prácticamente completada? ¿Qué beneficios está empezando a generar para la compañía?

Nos encontramos en pleno proceso de venta de nuestra planta de biomasa en Argentina. Para nosotros, esta operación forma parte del plan de desinversión en infraestructuras.

No se trata, estrictamente, de nuestra última infraestructura en propiedad, pero sí de la de mayor tamaño. Además de esta planta de biomasa, contamos con algunos parques fotovoltaicos de menor dimensión, con una capacidad inferior a cinco megavatios, en Ecuador y España. Por tanto, esta sí es la última gran infraestructura renovable que mantenemos en propiedad.

Los principales beneficios que esperamos obtener con esta venta son, en primer lugar, un balance más ligero, que era uno de los objetivos del plan. Como consecuencia, también prevemos una reducción de los gastos financieros al dejar de ser propietarios de este activo.

Asimismo, la operación permitirá reducir nuestra exposición a determinados riesgos, especialmente al riesgo de tipo de cambio y al de tipo de interés.

En definitiva, los principales beneficios de este proceso de venta son un balance más ligero, menores gastos financieros, una menor exposición al riesgo y una compañía más enfocada y simplificada, en línea con uno de los grandes pilares del plan.

Estamos dentro de los últimos 6 meses del plan estratégico vigente, si comparáramos Dominion con la compañía de hace tres años, antes de iniciar ¿diríais que hoy está mucho mejor preparada para afrontar un entorno macro complejo? ¿Qué ha cambiado estructuralmente?

Creo que sí. Aunque ya hemos abordado esta cuestión en distintos momentos de la conversación, hoy contamos con una compañía mejor preparada para desenvolverse en un entorno más volátil.

Hay dos factores fundamentales. En primer lugar, tenemos una mayor visibilidad sobre los resultados gracias al peso, la solidez y el crecimiento de las actividades recurrentes. En segundo lugar, somos menos dependientes de acontecimientos externos.

Si el 85 % de nuestro margen de contribución procede de actividades recurrentes, podemos estimar, a grandes rasgos, que entre 125 y 130 millones de euros de EBITDA presentan una elevada visibilidad. No significa que estén garantizados, pero sí que existe un alto grado de certidumbre sobre ellos.

A esta base se suma el negocio de proyectos, cuya aportación dependerá de cómo evolucione la ejecución durante el resto del año. En función de ese ritmo, el EBITDA podría pasar de esos 125 millones a situarse en torno a los 150 millones de euros.

Parte de esa ejecución ya se ha producido: durante la primera mitad del año hemos generado más de 10 millones de euros procedentes de proyectos.

En definitiva, Dominion es hoy una compañía con mayor recurrencia, más visibilidad sobre sus resultados y una menor exposición a factores externos. Por ello, está mejor preparada para afrontar entornos de incertidumbre.

La acción se encuentra en el entorno de los 2,80-2,90 euros y los analistas apuntan un gran potencial. ¿Considera que el mercado está reconociendo el valor de la compañía? ¿En qué debería fijarse? ¿Qué mensaje trasladarías a los accionistas?

Creo que está relacionado con lo que comentábamos al principio. El mercado todavía no está percibiendo una parte importante del valor subyacente de la compañía ni el buen comportamiento de sus negocios.

En cierto modo, es comprensible, porque ese valor resulta más difícil de apreciar durante un proceso de transformación que incluye desinversiones. Sin embargo, los analistas, que dedican mucho tiempo a conocer la compañía, elaborar sus modelos y analizar estas dinámicas, sí identifican ese potencial de revalorización.

El mensaje que trasladaría al accionista es que debe mirar más allá de las cifras principales y analizar los resultados en términos comparables.

En un proceso de transformación basado en desinversiones, es lógico que la facturación o el EBITDA de un ejercicio puedan ser inferiores a los del año anterior. Pero eso no significa necesariamente que el negocio esté evolucionando de forma negativa.

En términos comparables, la compañía está creciendo. Crece orgánicamente y, además, lo hace en las actividades más recurrentes. Eso es lo que nos gustaría que valoraran los accionistas.

Esta transformación nos permitirá presentar, a finales de año, un nuevo plan estratégico construido sobre una compañía más sólida y rentable. Ya no será un plan centrado en la transformación, sino en el crecimiento. Ese sería el principal mensaje para el accionista.