Más volatilidad imposible. ¿Cómo ves a los indicadores con esas fuertes oscilaciones, más incluso que en los últimos días? ¿Qué nos puedes decir de la situación del S&P 500 y del Ibex 35, entre otros?
La situación es claramente de volatilidad extrema. Estamos viendo movimientos intradía tan fuertes que, si uno se aparta del mercado apenas media hora, prácticamente se pierde todo lo que está ocurriendo. En ese contexto, el índice clave sigue siendo el S&P 500 porque al final es el que actúa como director del resto de bolsas mundiales y marca el tono general del mercado, especialmente en momentos como el actual, en los que se están produciendo movimientos completamente anormales.
De hecho, se vio cómo el S&P 500 comenzaba a perder una zona de soporte relevante, concretamente en el entorno de los 5.500 puntos, y justo en ese momento, o incluso unos minutos antes de determinadas declaraciones políticas, entraron operaciones muy importantes en el mercado. Se observaron compras en futuros del S&P 500 por valor de más de 1.500 millones de dólares y, al mismo tiempo, cortos en el mercado de contratos del crudo ligero de Estados Unidos por unos 192 millones. Eso implica que en aquel momento se negociaron volúmenes entre cuatro y seis veces superiores a lo habitual. No se puede afirmar con rotundidad qué hubo detrás de ese movimiento, pero sí da la impresión de que se produjo una acción muy sincronizada para sostener al mercado justo cuando empezaba a perder soportes importantes.
A partir de ahí, el mínimo de aquella sesión, en la zona de los 6.426 puntos, pasa a convertirse en soporte de corto plazo, mientras que el máximo de ese mismo día actúa ahora como resistencia. Lo importante es que el mercado norteamericano está en una fase correctiva de corto plazo. Ha perdido la media de 200 sesiones, y eso es muy relevante porque esa media es la que suele marcar la tendencia principal de largo plazo.
Mientras el S&P 500 se mantenga por debajo de esa media y, además, por debajo del entorno de los 6.900 puntos, que es donde se sitúa el llamado gamma flip, el mercado seguirá en una situación delicada.
Que el mercado esté en gamma negativa significa que los dealers o creadores de mercado están obligados a cubrirse de una manera que amplifica los movimientos. Cuando el mercado sube, compran opciones call para cubrirse y eso acelera aún más las subidas. Cuando el mercado cae, compran opciones put y eso acelera todavía más las caídas. Por tanto, no estamos en un entorno normal, sino en uno de altísima volatilidad, donde cualquier movimiento se ve amplificado.
Además, hay que tener en cuenta el componente geopolítico. Se habló de una especie de tregua de cinco días y de un posible acuerdo, aunque desde otras partes se insistía en que no había realmente nada firme sobre la mesa. Esa supuesta tregua, unida a determinados mensajes lanzados al mercado, sirvió para que el S&P 500 volviera a meterse por encima de zonas de soporte. Al mismo tiempo, el crudo ligero de Estados Unidos dio un cruce bajista en el MACD, lo que ayudó también a tranquilizar momentáneamente al mercado del petróleo y, con ello, al conjunto del mercado financiero.
En el caso del IBEX 35, la situación también es complicada. Aunque en la transcripción aparecen menciones confusas al “Ibex 25”, lo que se desprende es que los índices europeos también están sufriendo una enorme presión. En este tipo de escenarios, el mercado español tiende a ser más sensible por el peso que tienen sectores como la banca y las compañías ligadas a la energía. Por eso, el Ibex acusa mucho tanto los movimientos del mercado internacional como la presión inflacionista derivada del petróleo. En definitiva, tanto el S&P 500 como el Ibex se encuentran en un entorno muy inestable, con una estructura más correctiva que alcista y con la volatilidad instalada de lleno en el mercado.
Valores a seguir o que presenten en este momento un buen aspecto técnico
Aquí el análisis es bastante claro: la amplitud del mercado sigue muy debilitada. Eso significa que, aunque en algunas sesiones se produzcan rebotes generalizados, como ocurrió en una jornada reciente, la realidad es que la mayor parte de los valores siguen cayendo. Si se mira por sectores, se ve que el único que realmente está aguantando bien es el energético.
De hecho, en la última semana el único sector que subió en Estados Unidos fue el energético, con un avance del 3,27 %, mientras el resto cerraron en negativo. Y si se amplía la mirada al último mes, el sector energético acumuló una subida cercana al 9,93 %, mientras los demás sectores sufrieron descensos de entre el 3,5 % y el 13 %, siendo materiales básicos uno de los más castigados. Esto refleja muy bien lo que está ocurriendo en el mercado: el aumento del precio del petróleo perjudica a casi toda la economía porque genera más inflación y enfría las expectativas de crecimiento, pero al mismo tiempo beneficia a las compañías energéticas, que ven aumentar su rentabilidad.
Por eso, si hay que buscar valores con buen aspecto técnico, hay que mirar principalmente a compañías petroleras y energéticas norteamericanas. En España no se destaca ninguna en concreto porque, según el análisis, ahora mismo no hay ninguna compañía española que esté mostrando una fortaleza lo suficientemente clara como para considerarla una opción evidente de entrada.
Entre los nombres que sí se mencionan está Exxon Mobil Técnicamente, presenta una ruptura alcista de una estructura triangular y ha dejado una zona de soporte en el entorno de los 155 dólares. Eso la convierte en uno de los valores más interesantes dentro del sector, porque mantiene una estructura sólida en medio de un mercado débil.
Otro valor destacado es ConocoPhillips también del sector energético. La compañía está rompiendo máximos, mantiene una tendencia claramente alcista y tiene una referencia de soporte en torno a los 123 dólares. Es otro ejemplo de valor que, dentro del contexto actual, muestra fortaleza relativa frente al resto del mercado.
También se menciona Cheniere Energy, otra compañía relacionada con el sector energético. Su gráfico muestra una ruptura alcista y una tendencia acelerada. Es verdad que se comenta que está algo alejada de sus zonas de soporte de largo plazo, lo que podría hacer menos cómoda la entrada desde el punto de vista del riesgo, pero sigue siendo uno de los valores que técnicamente mejor comportamiento presenta.
La razón por la que se pone el foco en Estados Unidos y no en Europa es también estructural. Estados Unidos tiene reservas energéticas propias y su economía depende menos de importar petróleo y gas. Europa, en cambio, necesita importar ambas cosas, por lo que el impacto de un encarecimiento energético es mucho mayor sobre su inflación y sobre sus empresas. Por eso, dentro del contexto actual, el mercado estadounidense y especialmente el sector energético ofrecen un mejor refugio técnico que el mercado europeo.
¿Cómo ves al petróleo desde el punto de vista técnico, en un momento en el que sus oscilaciones lo mueven todo en el mercado?
El petróleo está siendo uno de los factores decisivos del mercado, porque su comportamiento condiciona la inflación, las expectativas de tipos de interés, los márgenes empresariales y, en general, el tono de todos los activos financieros. Técnicamente, lo que se observa es que el crudo ligero de Estados Unidos venía de una fase claramente alcista iniciada tras un cruce alcista del MACD que se produjo el 27 de febrero. Desde entonces, el precio había mantenido una dinámica muy fuerte, pero recientemente se ha producido un cambio importante: justo en la sesión analizada apareció un cruce bajista en el MACD.
Ese cruce bajista es relevante porque se produce después de un tramo de subida muy intenso y puede anticipar una fase distinta. Además, el petróleo ha perdido medias de corto plazo, lo que sugiere que, al menos temporalmente, podría entrar en una etapa de mayor tranquilidad, con menos aceleración alcista y quizá con un comportamiento más lateral o incluso con una cierta corrección adicional.
Lo lógico, según el análisis, sería ver ahora un rango lateral o una fase correctiva que ayude a descargar la sobrecompra acumulada. Parte de ese movimiento tiene que ver con la entrada de posiciones cortas detectadas en el mercado del crudo y también con el efecto de la tregua política comentada antes, que habría ayudado a estabilizar temporalmente las expectativas sobre la oferta. Es decir, no se descarta que el petróleo siga corrigiendo o, al menos, que deje de subir con la violencia que mostraba anteriormente.
Ahora bien, aunque técnicamente pueda entrar en una fase más lateral o correctiva, eso no significa que el problema desaparezca. El precio del petróleo sigue estando en niveles elevados. Y eso, desde el punto de vista macroeconómico, beneficia a las petroleras pero perjudica al resto de economías, especialmente a las que dependen de importaciones energéticas.
Cuanto más tiempo permanezca el petróleo en niveles altos y cuanto más escasa siga siendo la oferta, mayor será la presión inflacionista. Y si la inflación se mantiene alta, los bancos centrales tendrán menos margen para bajar tipos de interés, algo que el mercado sí venía descontando y esperando.
Además, una inflación más alta implica menor capacidad de compra por parte de los consumidores, menos ventas potenciales para las empresas y, en consecuencia, peores perspectivas de beneficios futuros. Eso termina pesando también sobre índices como el S&P 500. Por tanto, el petróleo puede haber frenado su impulso alcista y mostrar ahora una señal técnica de descanso, pero sigue siendo un elemento de presión muy importante para el mercado en su conjunto.
¿De qué forma podemos amplificar nuestras inversiones?
En un entorno como el actual, la idea de amplificar inversiones no pasa por asumir más riesgo de cualquier manera, sino por utilizar instrumentos que permitan participar en movimientos rápidos del mercado manteniendo el riesgo controlado. Esa es la clave. Ahora mismo no existe una tendencia definida y limpia en los índices. Todos han pasado a situarse por debajo de la media de 200 sesiones, lo que apunta a una estructura correctiva bajista. Pero, al mismo tiempo, aparecen rebotes muy violentos provocados por titulares, declaraciones políticas o noticias geopolíticas. Esa combinación hace que operar sea especialmente difícil.
Por ello, la propuesta es centrarse en operativa de muy corto plazo, incluso entre días o intradía, en lugar de intentar construir posiciones con un horizonte más amplio en medio de tanta incertidumbre. En ese contexto, una de las herramientas que se señalan como especialmente útiles son las opciones barrera, porque permiten fijar de antemano un riesgo máximo. Eso significa que, aunque se produzcan huecos de mercado o movimientos bruscos fuera del horario habitual, la pérdida máxima ya está limitada por el nivel de stop o barrera establecido. Ese control del riesgo es fundamental en un mercado como el actual.
La idea sería aprovechar movimientos concretos de corto plazo, tanto al alza como a la baja, siempre con referencias técnicas muy claras. Por ejemplo, si un índice como el S&P 500 vuelve a perder mínimos recientes, se podría plantear una operativa bajista de corto plazo poniendo el nivel de protección por encima de los máximos anteriores. Y si, por el contrario, rompe una secuencia de máximos decrecientes, se podría plantear una operativa rápida al alza. Pero en todos los casos la filosofía es la misma: operaciones cortas, tácticas, con el riesgo perfectamente delimitado y sin pretender mantener posiciones demasiado tiempo en un entorno tan cambiante.
Mientras el mercado siga en gamma negativa, los movimientos continuarán amplificándose y eso dificulta enormemente el trading tradicional. La situación solo empezará a ser más favorable cuando la gamma vuelva a ser positiva, porque entonces los dealers cubrirían sus posiciones de una forma que tendería a suavizar los movimientos: vendiendo cuando el mercado sube y comprando cuando cae.
Pero ahora ocurre lo contrario y, por eso, todo se acelera. En consecuencia, la mejor forma de “amplificar” las inversiones hoy no es aumentar el tamaño sin más, sino utilizar productos adecuados, plazos cortos y una gestión del riesgo muy estricta.

