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El analista independiente, José Luis Cava, señala que el mercado se encuentra pendiente de varios focos relevantes, entre ellos la cotización de las acciones de SpaceX, la presión bajista que están sufriendo el oro y el bitcoin, las consecuencias estratégicas del comportamiento del régimen iraní y el impacto que todo ello puede tener en la economía global y en determinados activos, como el uranio.

En primer lugar, Cava explica que las acciones de SpaceX están generando una enorme expectación antes de su salida a cotizar hoy mismo. Según indica, en los contratos de futuros perpetuos negociados en Hyperliquid, los títulos de SpaceX estarían cotizando en torno a los 180 dólares, con una revalorización superior al 30%.

A su juicio, este fuerte avance refleja un sentimiento de codicia extrema entre los inversores particulares, que serían actualmente los principales propietarios de esas acciones. Como ejemplo de esa euforia, menciona el fuerte repunte registrado por Virgin Galactic, que habría subido simplemente porque su ticker, SPCE, se parece al de SpaceX, SPCX.

Para Cava, este comportamiento demuestra que muchos inversores están comprando de forma impulsiva, sin distinguir correctamente entre compañías. Por ello, desde su visión como especulador, considera que cuando el sentimiento de la masa es excesivamente codicioso, lo prudente es vender. Afirma que si el mercado le permite obtener una ganancia de entre el 20% y el 30%, él optaría por deshacer posiciones y agradecería a Elon Musk la oportunidad. No obstante, aclara que esta decisión táctica no significa que desconfíe de SpaceX a medio y largo plazo. Al contrario, sostiene que la compañía puede ser un éxito por la capacidad personal de Musk y por los recursos técnicos y financieros de los que dispone.

En segundo lugar, Cava analiza quién estaría presionando a la baja las cotizaciones del oro y del bitcoin. Explica que, además de un actor principal que ya habría sido tratado en otro vídeo, existen otros agentes relevantes. Entre ellos menciona a los países del Golfo Pérsico, que, al no poder exportar todo su petróleo debido a la caída del tráfico por el estrecho de Ormuz, estarían obteniendo ingresos mediante la venta de oro.

También apunta a Rusia y, en concreto, a Vladimir Putin, ya que los ataques de Ucrania contra refinerías rusas estarían reduciendo los ingresos del país. Para mantener la maquinaria de guerra, Rusia estaría vendiendo oro, lo que contribuiría a presionar los precios a la baja. En opinión de Cava, cuando un movimiento bajista responde a factores puntuales y temporales dentro de una tendencia estructural, conviene estudiarlo porque puede estar generando una oportunidad de compra.

El tercer gran asunto que aborda es el supuesto error estratégico cometido por el régimen iraní. Según Cava, Irán habría cometido un error de gran magnitud al cerrar el estrecho de Ormuz con la intención de provocar daño al resto del mundo. Sin embargo, considera que esa decisión ha terminado perjudicando principalmente al propio Irán. A su juicio, el régimen iraní se ha disparado a sí mismo al provocar una reestructuración del comercio energético global que reducirá su influencia futura y limitará sus exportaciones. Explica que el cierre del estrecho ha obligado al mundo a buscar alternativas y ha acelerado un cambio en el centro de gravedad energético, que estaría desplazándose desde el Golfo Pérsico hacia el Caribe.

En este contexto, Cava destaca la estrategia seguida por Estados Unidos para evitar un pánico en los mercados energéticos. Señala que, en el corto plazo, Washington habría intervenido en los mercados financieros del petróleo, especialmente en los llamados mercados de papel, para impedir que el Brent superara la zona de los 150 dólares y pudiera dirigirse hacia los 200 dólares. Además, en el mercado físico, Estados Unidos habría incrementado su producción y recurrido a sus reservas estratégicas. A ello se habrían sumado aumentos de producción en Venezuela, Guyana y Brasil, mientras que China habría reducido sus compras masivas de crudo e incluso habría puesto parte de sus reservas en venta, cooperando así con Estados Unidos para evitar un pánico energético global.

Cava también afirma que, desde el punto de vista militar, la Marina estadounidense habría actuado en el estrecho de Ormuz neutralizando los radares navales iraníes y dejando sin visibilidad a la Guardia Revolucionaria. Posteriormente, habría facilitado en la sombra las coordenadas necesarias para que los buques pudieran transitar por rutas seguras, evitando minas y lanchas rápidas iraníes. Aunque reconoce que no se habría recuperado el 100% de la capacidad de tránsito del estrecho, considera que el objetivo esencial era evitar el pánico, y ese objetivo se habría cumplido.

Como consecuencia de todo este proceso, Cava sostiene que se está produciendo una reordenación profunda del comercio energético mundial. Los países productores tenderán a utilizar más oleoductos para reducir su dependencia del estrecho de Ormuz, como ya ocurre con Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Además, otros países como Irak y Kuwait estarían negociando nuevas infraestructuras. Desde el lado de la oferta, prevé una mayor presión vendedora de petróleo, mientras que desde la demanda espera una mayor diversificación de las importaciones. En Asia, además, anticipa un aumento del consumo de petróleo y de uranio.

Finalmente, Cava concluye que, si Estados Unidos e Israel han debilitado significativamente al régimen iraní y han neutralizado a sus aliados regionales, las primas de riesgo globales deberían reducirse, lo que favorecería el crecimiento económico. En ese escenario, considera interesante estudiar el ETF de uranio URA, que muestra una tendencia alcista de medio y largo plazo, aunque en el corto plazo atraviesa una fase correctiva. Al compararlo con el S&P 500, afirma que observa una figura técnica muy atractiva, con un posible retroceso a la línea de cuello, por lo que invita a analizarlo durante el fin de semana como una posible oportunidad dentro del sector del uranio.