Hasta los activos tradicionalmente calificados de 'seguros', como la renta fija, están sufriendo los vaivenes del mercado. Sin embargo, hay opciones dentro del mercado de deuda que todavía ofrecen rentabilidades atractivas: bonos empresariales, high yield o deuda emergente, entre las apuestas que Alicia García, sales manager M&G Investment España, Patricia López, director de cuentas Schroders España y Beatriz Barros de Lis, country manager de AXA Investment Managers, han realizado en la mesa del Fund Day moderada por Francisco Marín, presidente del comité de servicio de asociados de EFPA.


Francisco Marín, presidente del comité de servicio de asociados de EFPA
, comenta que “la diversidad de los productos de renta fija en el mercado puede no ser comprensible para el inversor porque no percibe la rentabilidad ni el riesgo de su inversión. Además, podemos hablar de renta fija soberana, privada, mercados desarrollados, emergentes, global, alta o baja calidad crediticia, etc, más de 500 combinaciones de renta fija que hacen complicado realizar una cartera de renta fija según el perfil del inversor y la rentabilidad buscada”. Si bien, afirma que “la variable fundamental de la renta fija es el tipo de interés que está ligado a la situación macro de los países”. 

Alicia García, sales manager M&G Investment España, considera que “estamos en un momento en el que el sentimiento maneja el mercado y se está descontando un escenario catastrófico con el que no comulgamos, pues la capacidad de recursos de los países desarrollados todavía está en niveles bastante altos, por lo que tendremos un crecimiento endémico en los próximos años pero no entraremos en recesión. Esto favorece un escenario para el crédito corporativo”.

Esta experta cree que “el riesgo para la economía es la deflación y está descontado que el BCE dará marcha atrás con las subidas de tipos de interés de antes de verano”.

Patricia López, director de cuentas Schroders España, por su parte, considera que “ahora estamos teniendo más una crisis de confianza que una crisis real en los países desarrollados, pues sigue habiendo crecimiento, aunque sea muy bajo, por lo que no estamos en una recesión”. En cambio, “los emergentes están en una situación superior y más saneada que los desarrollados. Aún así, no vamos a tener una segunda recesión y los gobiernos pueden arreglar esta situación”.

Con respecto a Grecia, considera que “lo más probable es que no salga del euro porque sería muy caro, aunque también el rescate lo puede ser”.

“El riesgo en emergentes se ha reducido y podemos encontrar buenas oportunidades en bonos allí. Hay que diferenciar entre bonos emitidos en moneda local o en divisa fuerte porque las divisas de los países emergentes están fluctuando y se van a apreciar. Por ello, recomienda “comprar el bono en divisa local” y, si lo hacemos en euro-dólar “cubrir la divisa”.

Para los inversores de perfil más conservador les recomienda “tener más exposición a la renta fija que variable y, dentro de la renta fija, a activos más seguros, si bien, creo que es momento de tener más exposición al riesgo confiando en la recuperación”.

Beatriz Barros de Lis, country manager de AXA Investment Managers, ve poco posible un entorno de recesión global, “pero la posibilidad de que se dé ha aumentado y partiría de Europa. Los inversores que mantengan la cabeza fría pueden encontrar grandes posibilidades de inversión y, aunque la diversificación no nos va a garantizar que escapemos de la volatilidad, es la regla de oro”. En cuanto a los bonos de emergentes, “si regresáramos al diferencial del bono emergente a niveles anteriores, podrían ofrecernos un cupón del 8%”. “Cubrir cualquier inversión en dólares al euro es muy importante para evitar volatilidad”. De los bonos high yield dice que “ahora están muy baratos porque han bajado mucho por la volatilidad”.

Dentro de los bonos corporativos, Barros de Lis apuesta por “los de empresas americanos porque el peso de los bancos en fondos, que añaden volatilidad, es más bajo que en Europa”.

Patricia López afirma preferir “la deuda corporativa a la soberana porque las empresas sí han hecho los deberes y su diferencial frente a la deuda soberana es bastante amplio y tendrá que ajustarse al 50%. Además, el riesgo de quiebras de empresas está en mínimos”. Eso sí, avisa que “tenemos que tener en cuenta que comprando barato ahora es para invertir a largo”.