Hace unos meses los dos presidentes de las mayores gestoras del mundo, Blackrock y JPMorgan dijeron que la tokenización de activos representaba una gran oportunidad para los inversores.  Hoy sabemos que la bolsa de Nueva York está preparando un mercado en el que puedan cotizar activos tokenizados durante 24 horas.

El dinero nunca duerme decía una frase de la famosa película Wall Street, pues parece que va camino de convertirse en realidad cotizada ( porque de hecho el dinero nunca duerme, otra cosa es cuando cotice). con la tecnología blockchain, podrán cotizar desde monedas estables, viviendas, contratos mercantiles, fondos de inversión, depósitos, bonos   y por supuesto valores

Aquí el problema es que vamos a mezclar churras con merinas,  buenos activos con activos completamente ilíquidos y a valoraciones altísimas que tienen pocos fundamentos tradicionales..

Blackrock tiene claro que para batir a la inflación, el auténtico enemigo de los ahorradores e inversores institucionales., hay que invertir en activos ilíquidos, que a largo plazo baten de largo a la inflación, el problema que pueden tener estos activos es que las valoraciones que tienen, pueden ser disparadas para inversores particulares, por no hablar de la iliquidez que tienen hasta sus vencimientos. Por eso una bolsa tokenizada daría esa liquidez que le falta al mercado.

La cotización actual de las cripto y de las divisas han hecho ver que hay inversores que están operando a cualquier hora y sobre todo ante cualquier acontecimiento de mercado, pueden invertir 

Blackrock también indica que la creciente volatilidad del mercado hace que los inversores tengan problemas con sus posiciones y que la mejor manera de minimizar es invirtiendo en activos privados, sobre todo los grandes fondos de pensiones. 

En un entorno donde el ruido geopolítico y los aranceles de la administración estadounidense han inyectado una volatilidad errática en la renta variable, el capital institucional está rotando agresivamente hacia activos cuya opacidad es, paradójicamente, su mayor atractivo: una valoración menos frecuente que suaviza las curvas de rentabilidad. 

No obstante, conlleva el riesgo implícito de un desfase en el descubrimiento de precios, un peaje que muchos están dispuestos a pagar a cambio de capturar el valor de infraestructuras críticas para la era de la IA y de empresas con flujos de caja robustos que han decidido posponer indefinidamente su salto a la bolsa.

La división de mercados privados de Blackrock  se ha consolidado como el pulmón de crecimiento del gigante financiero. La captación de 7.200 millones de dólares en crédito privado y cerca de 5.000 millones en infraestructuras en apenas un trimestre no es solo un dato operativo; es la confirmación de que el apetito por el acceso temprano y la diversificación estructural está batiendo al miedo a la iliquidez. Larry Fink y su equipo parecen haber  posicionando a la firma en el epicentro de una economía donde el crecimiento real se está gestando fuera del escrutinio diario de los mercados públicos.

Ahora con la tokenización y cotización de estos activos en bolsa durante 24 horas, el inversor va a poder invertir desde poco dinero en millones de alternativas de inversión a cualquier hora.  El problema es que muchas veces no sabrá realmente lo que está comprando. Aunque siempre podrá soltarlo a cualquier hora del día y de la noche.

Y si eso empieza en el mercado de NY, pensemos que en Europa va a ir detrás, cómo siempre y pronto tendremos cotizando el Ibex 35 después de un partido de Champions. Puede ser interesante hacer trading en función de cómo vaya el partido si su equipo cotiza en bolsa ( cómo ya les pasa a algunos Ingleses e Italianos).

Será curioso ver cómo funciona esto en el mundo de inversores tradicionales.

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