José Luis Cava inicia su intervención planteando dos cuestiones. La primera es si los medios de comunicación y las redes sociales están generando miedo al difundir la idea de que “Donald Trump está perdiendo el control de la guerra”, o si en realidad “el Estado profundo norteamericano está consiguiendo sus objetivos”. La segunda es por qué Bitcoin “se muestra relativamente más fuerte que el oro o que el S&P 500” pese a que “el riesgo geopolítico está en máximos” y “la liquidez se está contrayendo”.
Para abordar la primera cuestión, Cava se limita al ámbito económico. Explica que “el 85% del petróleo y los derivados del petróleo que atraviesan el estrecho de Ormuz tienen un destino claro y evidente: Asia”, concretamente países como China, India, Japón, Corea del Sur o Taiwán, que dependen de ese flujo energético. Por el contrario, afirma que Estados Unidos es un neto exportador de energía y no necesita importar para su propio consumo.
Según Cava, el objetivo de Estados Unidos no es “democratizar Irán”, sino “tener el dominio absoluto del estrecho de Ormuz”. En su opinión, el conflicto está relacionado con la competencia estratégica por la inteligencia artificial, ya que para ganarla se necesita “inteligencia artificial, energía abundante y barata y además influir y controlar el flujo de energía y por lo tanto el precio al que la compran los competidores”.
También menciona tensiones con China. Señala que “China tiene el monopolio de las tierras raras”, mientras que Estados Unidos puede influir sobre el petróleo y la energía, lo que obligaría a ambas potencias a llegar a acuerdos. A su juicio, el régimen iraní sirve como “excusa” dentro de esta disputa estratégica.
Respecto a la evolución del conflicto, sostiene que Estados Unidos está actuando con control. Señala que Irán exporta “el 90% de su producción” a través de la isla de Kharg, pero que no se están destruyendo esas infraestructuras y que incluso se está dando tiempo para desviar parte del flujo por rutas alternativas. Por ello concluye que “Trump controla la guerra” y que la isla podría convertirse en “un escenario de Hollywood” donde se escenifique una victoria política.
Sobre la duración del conflicto, analiza el gas natural y otros derivados energéticos que pasan por Ormuz hacia Asia. Dado que ese flujo se ha interrumpido, cree que los países afectados podrían mantener sus reservas “unos 20 días” antes de tener que aplicar racionamientos, por lo que el conflicto debería resolverse aproximadamente en ese plazo. El precio del petróleo se mantiene en una tendencia alcista pero “no está desmadrado”, alrededor de la zona de 102.

Finalmente aborda Bitcoin. Destaca que se está comportando mejor que el oro y que el S&P 500, y afirma que “la tendencia de medio y largo plazo de Bitcoin no es bajista”. Señala que está intentando superar la resistencia de los 74.000, que considera clave. Si se rompe ese nivel, cree probable un movimiento hacia “85.000 o 90.000”, zona cercana a la media de 50 semanas, especialmente si aparecen catalizadores como una mayor claridad regulatoria o cambios en Basilea III, que actualmente penaliza a los bancos por mantener Bitcoin en balance.
También explica que el mercado es pequeño y que la existencia de Bitcoin “físico” y “papel” facilita fluctuaciones fuertes y manipulaciones de precio.
