“La rápida industrialización y crecimiento económico de China, India y otros mercados emergentes implica que no se puede subestimar el papel de estos países en las perspectivas de la renta variable global. Es más, también creemos que la exposición a los mercados emergentes de la economía global supondrá una parte cada vez más importante de una cartera de inversiones diversificada. Aparte de su demanda de recursos naturales como el petróleo, carbón y acero, como resultado de una urbanización e industrialización a gran escala, la aparición de una nueva clase media en estos países supone un buen presagio para una amplia gama de productos y servicios orientados al consumidor. A medida que los consumidores de estos mercados se hagan ricos comenzarán a pedir productos de marca, mejores viviendas, coches, seguros médicos, alternativas de ocio, joyería y productos alimentarios. Es probable que estas tendencias apuntalen las industrias primaria y secundaria en los próximos años”. “Mientras vemos cómo un número cada vez mayor de compañías procedentes de mercados emergentes salen a bolsa, preferimos formar parte de este crecimiento invirtiendo en empresas occidentales ya asentadas que se benefician del crecimiento de los mercados emergentes y de las tendencias de consumo asociadas a través de sus operaciones en estos países, en lugar de invertir directamente en compañías chinas que cotizan en bolsa, por ejemplo. Esto se debe sobre todo a que seguimos teniendo más confianza en los estándares de gobierno corporativo por los que se rigen las empresas que operan en mercados más asentados, aunque nos alegra ver que este fenómeno está cambiando”.