José Luis Cava centra su análisis en el papel de la liquidez como motor principal de los mercados financieros. Tras recordar que uno de los riesgos clave es el deterioro del sistema crediticio, advierte que, si este se agrava, “se contrae la oferta monetaria y podría provocar fuertes caídas en la bolsa”.
Sin embargo, introduce lo que denomina una “maldad”, con la que pretende demostrar cómo ciertas instituciones manejan información privilegiada. Explica que, desde 2008, los mercados ya no dependen principalmente de los beneficios empresariales, sino de la liquidez: “aquí no se trata de ser alcistas o bajistas, se trata de seguir la liquidez”.
El analista detalla que la Reserva Federal está inyectando dinero mediante la compra de activos, aproximadamente “15.000 millones a la semana”. No obstante, considera aún más relevante la actuación del Tesoro estadounidense, que al gastar el dinero acumulado en su cuenta en la Fed devuelve liquidez al sistema. Destaca que, en la semana del ultimátum, el Tesoro redujo su saldo en “89.000 millones”, lo que, sumado a la acción de la Fed, supone “cifras superiores a los 100.000 millones en una semana”.
Según Cava, esta inyección masiva de liquidez explica el comportamiento del mercado, mientras los medios de comunicación “estaban metiendo miedo”. A su juicio, existía una desconexión entre el mensaje mediático y la realidad financiera.
El experto vincula esta liquidez con el análisis técnico, señalando que el S&P 500 dibujó una figura de “cabeza-hombros invertida” con objetivo en torno a 6.900 puntos, nivel que el índice ha alcanzado tras una subida rápida. Interpreta que “las manos fuertes lo saben” porque detectan la entrada de dinero en el sistema y compran aprovechando el miedo de los inversores particulares.

Además, destaca que los directivos empresariales “estaban comprando como nunca acciones propias”, reforzando la idea de que los actores informados actuaban en sentido contrario al mercado minorista.