Andrea Delitala, gestor del fondo Pictet Multi Asset Global Opportunities y director de asesoramiento en Milán, confía en la deuda italiana pese a la incertidumbre y volatilidad que pesa sobre el mercado de bonos del país transalpino. Delitala comenta que la nueva Reserva Federal de Jerome Powell va a ser más tolerante con la inflación.

Gestiona un fondo como el Pictet Multi Asset Global Opportunities dirigido a un inversor conservador. ¿Cree que es momento de comprar bonos de EEUU?

Sí, de manera marginal hay que comprar bonos. Pero no hay que olvidar que probablemente veamos una rentabilidades a vencimiento mayores hasta final de año. Así que si se compran bonos de EEUU debido a su precio ha sufrido muy rápidamente lo que llevamos de año lo haría en vencimientos de plazo medio en la curva de rentabilidades a vencimiento. Hay que considerar que el nuevo liderazgo en la Reserva Federal va a ser más tolerante con la inflación y ello implica que pueden ser algo más lentos en la subida de tipos de interés, lo que debe favorecer marginalmente la parte de vencimientos a corto plazo, pero penalizar los vencimientos de mayor plazo. Así que puede ser conveniente empezar a comprar deuda de EEUU, pero más bien en la parte de vencimientos a menor plazo.

¿Cree que la incertidumbre respecto a la formación del nuevo gobierno en Italia es ruido de mercado?

Creo que la situación en Italia es muy complicada. Es el único país en que se han generado dos partidos antisistema, lo que lógicamente hace mucho más complicada la formación de un gobierno compatible con el entorno internacional. Uno de los dos partidos es anti euro por naturaleza y el otro anti-disciplina fiscal. Así que la obtención de una solución viable dentro de las instituciones de la Unión Europea no va ser tarea fácil. El nuevo primer ministro puede ser más moderado de lo que ambos partidos sugieren, pero el caso es que vamos a asistir a mayor volatilidad. No creo que vaya haber una solución inmediata.

¿Hay oportunidad para comprar acciones y bonos de Italia?

Hemos estado bajistas tanto en acciones como en bonos de Italia. Venimos de esa posición y hemos empezado a comprar algo de estos bonos a diez años. Ello se debe a que su rentabilidad ha alcanzado muy rápidamente el nivel que consideramos razonable, 1,8% de diferencial respecto a los bonos alemanes. Es un nivel bastante sensato teniendo en un cuenta la calidad crediticia del país. De manera que podemos permanecer en estos bonos mientras no se ponga en riesgo la permanencia de Italia en la Unión Monetaria. Si hubiera discusiones al respecto esta inversión ya no sería correcta. De momento es posible, pero de manera muy táctica, pues podemos esperar volatilidad, tanto en bonos del gobierno italiano como en sus mercados de acciones.

Países emergentes como Brasil, Argentina o Turquía sufren depreciación de sus monedas. ¿Cree en estos países?

Es una pregunta amplia. Hay que ser selectivo. Latinoamérica no disfruta de un entorno positivo con un dólar subiendo -y Argentina está sometida a gran presión-. Un entorno de fortaleza del dólar con aumento de tipos de interés en EEUU no favorece demasiado a estos países. No es cuestión considerarlos o no, sino simplemente de que el entorno es menos fiable para invertir en su deuda. De hecho todavía puede haber cierta penalización. El caso es que acabaremos volviendo a invertir en estos países, empezando por la renta variable y en su caso, más tarde, en deuda.

El petróleo ha superado el nivel de noviembre de 2014 y algunos analistas lo ven en 98 dólares. ¿Compraría compañías petroleras dado su buen comportamiento y alto dividendo?

Estamos alcistas en energía, en las inversiones de renta variable. Consideramos que se habían comportado relativamente peor y han recuperado los últimos trimestres, pero todavía tienen margen de subida. De todas formas no estoy muy convencido de que el precio del petróleo pueda subir mucho más desde nos encontramos. Aunque hay elementos geopolíticos que le proporcionan soporte, estos factores decaerán. Además, la nueva producción puede colocarse en mercado con rapidez, específicamente el petróleo de esquisto, que se ajusta en enseguida a los niveles de precios. Así que no creo que haya una gran convulsión en el precio del petróleo respecto del punto de equilibrio de esa nueva producción -que debe estar en 50 y 70 dólares/barril-. Aunque considero que las compañías del petróleo actualmente proporcionan valor, porque estaban infravaloradas, no necesariamente las compraría por el precio del petróleo.