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José Luis Cava arranca señalando que, según los mercados de predicción, “va a haber en las elecciones de medio mandato un barrido demócrata”, con una probabilidad del 93% de controlar la Cámara de Representantes y del 66% el Senado. El segundo, que “los señores de la IA ya han aceptado que van a ser controlados por los políticos”, tanto por vía regulatoria como mediante participación en el capital.

Sobre esta base, el analista plantea si la administración está ejecutando una “operación TACO”. A su juicio, ya ha comenzado: “ha tenido éxito guiando a los mercados” mediante recompras de deuda que han estabilizado los bonos, y también en el petróleo, cuya caída desde los 106 refuerza la idea de intervención. En renta variable, tras la expiración de opciones, destaca que “la volatilidad estaba muy comprimida” y que, una vez liberada, los hedge funds han comprado “agresivamente opciones call” en tecnología, impulsando el mercado. Además, las expectativas de reuniones con China y mensajes positivos sirven como catalizadores para sostener las subidas.

Cava interpreta también decisiones como la posible penalización de exportaciones de diésel como una presión sobre Europa para liberar reservas y abaratar la energía, reforzando el objetivo de sostener los mercados. En este contexto, ve probable que el S&P 500 alcance la zona “7.850–8.000”.

Respecto al escenario político, considera que una victoria demócrata generaría “bloqueo y enfrentamiento”, con tensiones presupuestarias, techo de deuda y mayor gasto público, lo que implicaría “degradación monetaria” favorable al oro y Bitcoin. Sin embargo, el foco está en la inteligencia artificial: las compañías buscan “limitar el daño” del control político, pero a corto plazo prevé “una parálisis temporal”, especialmente en inversiones en centros de datos por el coste energético.

Este freno tendría efectos en cadena: menor crecimiento, caída adicional del petróleo, descenso de rentabilidades de los bonos y presión sobre las acciones tecnológicas, que “podrían caer” dada su alta beta, con posibles descensos “no menos del 10%”. Aun así, insiste en su escenario base: subida de bolsas hasta el 3 de noviembre y una caída posterior.