Se habla mucho de las causas que nos han conducido a esta situación de crisis, pero lo que verdaderamente está pasando es que sufrimos las consecuencias de un modelo energético y ambiental en nuestro país que ha colapsado.

A pesar de que algunos analistas apuntan al encarecimiento de los derechos de emisión del CO2 y la subida del precio del gas como agentes desencadenantes, la realidad es que la situación de emergencia que estamos viviendo ahora es fruto de un problema estructural mucho más profundo resultado de una excesiva dependencia del gas y de una política energética en nuestro país contraria a las renovables.

España es una isla energéticamente hablando, con una capacidad de interconexión con Europa por debajo del 2% y una potencia instalada total para producir electricidad de 106.000 MW.

En un contexto de demanda eléctrica creciente, motivada en gran parte por los desarrollos tecnológicos y la irrupción del coche eléctrico, sumado a que el mix de generación energético sigue siendo muy caro - ya que depende en un 50% de combustibles fósiles - se pone al descubierto la necesidad de producir más electricidad dentro de la península a partir de fuentes de energía más baratas. Es decir, a partir de fuentes renovables.

En la coyuntura de crisis en la que nos encontramos, debemos aprovechar el gran potencial de producción de energía renovable que existe en España y movernos hacia un modelo energético de generación distribuida 100% sostenible, más económico, más limpio y más eficiente a partir de un activo del que disponemos en abundancia: el sol.

Sin embargo, llevamos 15 años de retraso en la generación solar, resultado de iniciativas tan descabelladas como el polémico impuesto al sol, también llamado impuesto al autoconsumo, vigente desde el año 2015 al 2018, que obligaba a los usuarios de placas solares a pagar una tasa por mantener el sistema eléctrico. 

En España contamos con muy pocas viviendas con placas solares, menos que en toda la ciudad de Bruselas, a pesar del cielo gris de la capital belga y de que nosotros vivimos en un país que cuenta con más de 1.700 horas de sol al año, con las que no solo podríamos abastecernos completamente sino incluso exportar electricidad a otros países.

Todo ello ha derivado en una absoluta dependencia del gas. Un bien caro que escasea para dar respuesta al aumento de la demanda eléctrica. Mientras éste marque el precio del resto de las tecnologías, será complicado dar con una solución.

Las propuestas planteadas por el Gobierno, como la reducción del IVA en la factura de la luz o la imposición de subastas a grandes eléctricas para obligarlas a vender parte de la energía que generan a un precio fijo, son cortoplacistas y no atacan el problema de raíz: la generación de energía con tecnología más económica, es decir, con energías renovables.

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Solo si vamos en serio con las renovables conseguiremos reducir el precio de la luz drásticamente y proporcionar energía más barata y limpia para todos y en beneficio del planeta.

Con este objetivo empezamos en Holaluz, hace ya más de una década, a demostrar que el cambio es posible. Nuestra apuesta es conectar a las personas a la energía verde y la energía solar es la respuesta.

Por ello, decidimos en junio de 2020 dar un paso más y ejecutar La Revolución de los Tejados con el fin de dar con la solución; transformando cada m2 de tejado viable en España en energía 100% verde para todos y proporcionando ahorros superiores al 50% en la factura de luz. En definitiva, proponemos  una disrupción del modelo generación-consumo actual, convirtiendo cada m2 de tejado en generación distribuida y creando una gran comunidad energética en España que conectará a los clientes domésticos con los productores de energía verde a través de Holaluz.

En el contexto actual de crisis de precios es cuando La Revolución de los Tejados tiene más sentido que nunca e, irónicamente, tenemos todo a favor para liderar la generación distribuida no solo España sino en Europa:  10 millones de tejados viables en España para instalar placas solares y sol durante todo el año. Es más, de estos 10 millones de tejados capaces de descentralizar la energía, hacerla llegar a todos y reducir los costes de forma drástica, ocho millones pertenecen a casas unifamiliares o pareadas y los otros dos a edificios multivivienda. Lo que significa que son tejados fácilmente convertibles en productores de energía verde.

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Gracias a La Revolución de los Tejados más de 40 millones de personas podrían beneficiarse de energía 100% verde con un ahorro mensual fijo en su factura de la luz. Y cuando lo consigamos, habremos duplicado la producción de electricidad renovable en España, del 46,6% (según datos de red eléctrica en 2021) al 81%.

Esta es nuestra revolución, que quiere proteger a nuestros clientes de precios abusivos, conseguir que ahorren desde el primer día y eliminar las emisiones de CO2, para reducir así las tasas impositivas y conseguir un mundo que se mueva 100% gracias a la energías renovables. Pero, sobre todo, hacer de éste un mundo mejor. Y siguiendo este camino ya hemos alcanzado las 6.295 instalaciones gestionadas y los 378.202 clientes.

En un futuro muy próximo, disponer de placas solares fotovoltaicas en el tejado de casa será tan estándar en nuestra vida como disponer de un cuarto de baño o una lavadora. Porque lo disruptivo es que no hace falta que seas tú quien generes tu propia energía, ni tu vecino, sino que cualquier persona que esté transformando su tejado en producción de electricidad verde ya está cambiando y mejorando el mundo para el conjunto de la sociedad.

Cambiar el mundo es posible y la solución está al alcance de todos con algo tan sencillo como instalar placas solares en el tejado. Y así es como nuestra Revolución de los Tejados se está convirtiendo en la Revolución de todos.