Vamos a empezar a observar los impactos de la subida de precios del crudo y del gas en las distintas economías. Europa es la más afectada, más que Estados Unidos, dado que es energéticamente dependiente, especialmente países como España, que sufren más en términos de fluidez. El peligro deestanflación, desde mi punto de vista, se manifestaría si los bancos centrales comienzan a subir los tipos de interés. Creo que, actualmente, los bancos centrales deben mantener cierta cautela y “con el freno echado”. Aunque hemos visto distintas declaraciones de miembros del Banco Central Europeo más proclives a subir tipos y el mercado ya descuenta subidas para abril, el pasado discurso de Lagarde se centró en el impacto medio-largo plazo sobre la inflación, no en el corto plazo, que ya está asumido. Sus previsiones para 2026, que antes indicaban un 1,9% de subida del IPC, han pasado a un 2,6%. Por ello, creo que serán cautelosos y no subirán los tipos a corto plazo. Si lo hicieran, sí podría generarse la temida estanflación, porque, además del shock oferta y la subida del crudo y del gas, se sumaría un alza en los costes de financiación, lo que afectaría a las empresas y frenaría el crecimiento. Y tendríamos la tema estanflación encima de la mesa En resumen, es necesario que los bancos centrales sean prudentes a la hora de iniciar subidas de tipos de interés, ya que, desde mi punto de vista, no tendría sentido para manejar un shock de oferta. En el contexto actual, vemos estos peligros en el ambiente, mientras entramos en la cuarta semana del conflicto. Trump en su día mencionó que duraría de 4 a 6 semanas, y parece que se está haciendo un "poco bola". Sin embargo, hay interés en resolverlo lo antes posible.
En cuanto a la evolución de los índices este último mes, el mercado está reaccionando con cautela tanto a las subidas como a las caídas. Los índices europeos han sufrido más que los estadounidenses, en parte por la preferencia por el dólar como moneda fuerte. La rentabilidad de la renta fija en todos los plazos también está subiendo, lo que reduce la protección que ofrecía, incluso el oro pierde parte de su ganancia frente a la incertidumbre y la descoordinación con otras clases de activos. La incertidumbre está reflejada en las rentabilidades negativas de todos los activos y dependerá de la duración del conflicto. De momento, las caídas diarias rondan el 2%, aunque hay días con repuntes de hasta el 1%. Si el conflicto se prolonga, podríamos ver caídas desde máximos de un 15-20%. Hasta ahora, Europa acumula caídas de aproximadamente el 10% y Estados Unidos del 6%, llevando las rentabilidades negativas de los índices a un 6-7% en el año.
En cuanto a valores y sectores, la inversión a largo plazo sigue siendo lo correcto. Para carteras diversificadas, es recomendable posicionarse más en sectores defensivos que cíclicos. Los sectores defensivos, como utilities, ofrecen rentabilidad por dividendos y menor volatilidad que otros sectores más volátiles. Por ello, actualmente la recomendación es centrarse en sectores defensivos con alta rentabilidad por dividendos.

