Valoración de los mercados tras casi dos meses desde el comienzo de la guerra de Irán: claves de su resistencia
Hay dos factores que explican el comportamiento resiliente de los mercados en este periodo. En primer lugar, el contexto económico de partida a comienzos de año era favorable. La economía global mostraba un crecimiento sólido, respaldado en gran medida por políticas fiscales y monetarias que seguían siendo acomodaticias, lo que sustentaba unas expectativas de crecimiento razonable para el ejercicio. En segundo lugar, desde el inicio del conflicto, el escenario base manejado por la mayoría de los inversores —incluidos nosotros— contemplaba que las tensiones no se prolongarían excesivamente en el tiempo. En conjunto, ambos elementos han contribuido a que los mercados hayan mantenido un comportamiento relativamente estable.
¿Cuál es vuestro escenario base para el conflicto?
El escenario base por el que apostamos se mantiene dentro de los parámetros definidos inicialmente: un conflicto que se duraba, pero sin extenderse excesivamente en el tiempo. A día de hoy, la evolución sigue encajando —aunque de forma ajustada— dentro de ese rango previsto. A partir de ahí, el foco se sitúa en el proceso de desescalada, que se anticipa gradual y no inmediata. No se espera una resolución rápida, sino una normalización progresiva de la situación.
En este contexto, el precio del petróleo seguirá siendo una variable clave. De cara a los próximos meses, se prevé que se mantenga en niveles superiores a los registrados a comienzos de año. Aunque es razonable esperar cierta corrección desde los niveles actuales, el crudo se mantendrá en un rango elevado durante un tiempo, al menos hasta que se recupere plenamente la confianza en los mercados.
¿Qué previsiones manejáis para la inflación en 2026?
El encarecimiento del petróleo se perfila como uno de los principales factores de impacto tanto en la inflación como en el crecimiento económico. En este sentido, los últimos datos publicados en Europa y Estados Unidos ya reflejan un ligero repunte en los componentes más vinculados a la energía. Desde la perspectiva del crecimiento, también es previsible cierto efecto derivado de unos precios del crudo más elevados, que tienden a actuar como freno sobre la actividad económica. No obstante, bajo el escenario base —que contempla un conflicto que no se alarga demasiado— se espera que tanto el impacto inflacionario como el efecto sobre el crecimiento sean moderados y estén relativamente contenidos.
¿Qué movimientos esperáis por parte de los bancos centrales en este contexto?
Desde nuestra perspectiva, el mercado ha reaccionado de forma excesivamente agresiva en sus expectativas sobre los próximos movimientos de los bancos centrales ante el nuevo escenario derivado del conflicto. A comienzos de año, contemplábamos que el Banco Central Europeo no realizaría movimientos en los tipos de interés durante este ejercicio. Sin embargo, el mercado ha pasado a descontar entre cuatro y cinco subidas, un escenario que consideramos poco probable, ya que, en todo caso, estimamos que podría producirse como máximo una subida. En el caso de la Reserva Federal, nuestras previsiones iniciales apuntaban a alguna bajada de tipos en torno al verano. Ahora, de producirse ese movimiento, lo más probable es que se retrase hacia la última parte del año.
¿Habéis realizado cambios en las carteras recientemente?
Se han llevado a cabo algunos ajustes, aunque sin modificaciones significativas en la estrategia global. Entramos en el año con una posición larga en renta variable y, en la actualidad, las carteras continúan ligeramente sobreponderadas en este activo. Si bien se ha reducido algo de riesgo durante las semanas de mayor volatilidad, se mantiene la apuesta por activos de riesgo. En renta fija, la posición en crédito ya era neutral a comienzos de año y se mantiene sin cambios. En deuda pública, los movimientos se han centrado en estrategias más tácticas, a través de apuestas regionales y posicionamiento en distintos tramos de la curva.
Principales oportunidades en renta fija
La renta fija de mercados emergentes se mantiene como una de las principales apuestas. Ya desde el año pasado se adoptó una visión constructiva sobre este activo, que además ha sido uno de los que mejor comportamiento ha registrado. De cara a los próximos meses, si se cumple nuestro escenario base —con un final del conflicto y una desescalada gradual—, esperamos que la renta fija de mercados emergentes continúe ofreciendo un desempeño favorable.
¿Qué perspectivas manejáis para el dólar?
Durante las semanas de mayor tensión, el dólar ha actuado como activo refugio. Sin embargo, pensamos que, a medida que la situación se normalice, veríamos una cierta debilidad de la divisa estadounidense. Sin ofrecer niveles concretos, la previsión apunta a que, pese a la depreciación registrada el año pasado, el dólar aún tendría margen adicional para continuar debilitándose.
Apuesta sectorial y peso de la calidad en las carteras de renta variable
La calidad es un factor estructural en nuestro proceso de inversión. Aunque en determinados momentos de mercado —ya sea por euforia o por episodios de incertidumbre— otros factores puedan ganar protagonismo, en el medio y largo plazo la calidad sigue siendo determinante, especialmente en un entorno como el actual, donde las valoraciones no resultan especialmente atractivas. En cuanto al posicionamiento, actualmente no se mantiene una apuesta sectorial destacada. Las carteras presentan un enfoque equilibrado entre estrategias de valor y crecimiento, complementado con ajustes más tácticos a nivel regional.
¿Cuál es el posicionamiento geográfico en renta variable?
Actualmente, estamos largos en Estados Unidos, en mercados emergentes y en Japón. Mientras, la exposición a Europa se sitúa en niveles más neutrales dentro de las carteras.
Peso de la bolsa española
Desde el punto de vista macro, el crecimiento en España está siendo sólido. La realidad es que nuestros fondos no están centrados exclusivamente en renta variable española, sino en renta variable europea. Al final, el peso de cada región viene determinado por la selección de compañías y, en ese sentido, España tiene una representación menor dentro de los índices europeos. Sí que estamos viendo oportunidades y las estamos incorporando, pero el peso sigue siendo más reducido en comparación con otras regiones, en línea con la menor presencia de España en el índice europeo.
¿Apostáis por las grandes tecnológicas americanas?
Es un sector que nos sigue resultando atractivo y que previsiblemente continuará siendo muy relevante en los próximos años. No obstante, como en cualquier otro ámbito, la clave está en la selección. No todas las compañías ofrecen las mismas oportunidades y, por ende, no todo vale. Es fundamental identificar qué compañías serán capaces de rentabilizar las fuertes inversiones que están realizando y, en última instancia, determinar cuáles emergerán como ganadoras en el futuro. En este sentido, la gestión activa resulta esencial para discriminar entre unas compañías y otras dentro del sector.
¿Qué papel juegan los resultados empresariales en la selección de compañías?
En un entorno en el que las valoraciones son algo más atractivas que a comienzos de año, pero todavía no especialmente atractivas, la clave sigue estando en los resultados empresariales. Venimos de varios trimestres con un crecimiento sólido de beneficios, y de cara a este año el foco está en que esa tendencia continúe, no solo en Estados Unidos, donde el comportamiento ha sido positivo, sino también en Europa, donde el crecimiento el año pasado fue más decepcionante y se espera una recuperación. En este contexto, la evolución de los beneficios empresariales en ambas regiones será determinante para la selección de compañías a lo largo del año.
¿Momento para alternativos en las carteras?
Los activos alternativos deben formar parte de cualquier cartera bien diversificada. Tradicionalmente, la asignación se ha basado en renta variable y renta fija, pero desde hace años ya venimos destacando el papel clave de los alternativos, especialmente por su capacidad de descorrelacionar. Este aspecto resulta particularmente relevante en entornos como el de 2022, cuando tanto la renta variable como la renta fija registraron caídas ante un fuerte repunte de la inflación. La inclusión de activos alternativos en cartera es, por tanto, necesaria, aunque su peso dependerá de las necesidades y características de cada cliente. Además, dentro del universo alternativo existe una amplia variedad de estrategias, lo que permite ajustar la exposición en función de los objetivos de inversión.
¿Qué estrategias de renta fija están funcionando mejor en este contexto?
Dentro de la renta fija, el mayor interés se está concentrando en las estrategias flexibles, donde J.P. Morgan cuenta con una gama amplia de soluciones. En particular, destacan dos fondos con un enfoque similar pero distinto perfil de riesgo, gestionados con un mandato muy flexible por el responsable de renta fija. Estas estrategias permiten ajustar la exposición a los distintos segmentos del mercado —desde posiciones más defensivas hasta otras más agresivas— en función del entorno: el fondo más conservador es el Global Strategic Bond y el fondo más agresivo dentro de ese mundo de renta fija sería el Global Bond Opportunities. Además, existe una tercera estrategia de renta fija flexible con vocación de ofrecer un cupón atractivo; para ello, invierte en distintos activos de renta fija que proporcionan una mayor renta, orientada a inversores interesados en ingresos periódicos.
¿Qué estrategias de renta variable están funcionando mejor en este contexto?
Dentro de la renta variable, el interés se está concentrando en Europa. En este ámbito, nuestra gama incluye tanto fondos con menor tracking error y menor flexibilidad frente al índice de referencia, como estrategias con un mayor grado de libertad en la gestión. Entre ellas, destaca el JPM Europe Dynamic, un mandato flexible en el que el gestor selecciona sus mejores ideas dentro de su universo de inversión. Se trata de una estrategia que puede invertir tanto en compañías de gran capitalización como de pequeña capitalización, y que está mostrando un comportamiento muy positivo.
¿Cuál es el principal riesgo para los próximos meses en los mercados?
El principal riesgo es que la guerra se prolongue más de lo previsto, extendiéndose hasta el verano y ampliando el alcance del conflicto.

