Kristoffer Stensrud, gestor del fondo multimillionario Skagen Kon-Tiki y calificado por Citywire como gestor doble A, estima que hay interesantes oportunidades con valor en Turquía. La situación geográfica de Turquía sitúa al país de Europa oriental en una encrucijada de caminos económicos, políticos y culturales. Aunque desde 2005 el país está en conversaciones con la Unión Europea para su integración, aún quedan importantes reformas que llevar a cabo para completar los 35 capítulos que los aspirantes a formar parte de la UE deben cumplir. Las negociaciones sobre ocho de estos capítulos se suspendieron debido, entre otras causas, a la negativa turca a abrir sus puertos a los barcos greco-chipriotas. El Parlamento Europeo anunció ayer su intención de retomar las conversaciones, al mismo tiempo que instó a Turquía a agilizar las reformas requeridas en el país, entre las que se encuentra una esperada reforma del Código Penal y el desbloqueo del proceso de reunificación de Chipre. Pero el país no sólo persigue relaciones con la Europa comunitaria. Como resultado de la última reunión de la Comisión Economica Turco-Rusa, se ha anunciado la expansión de relaciones en el área energética, particularmente en electricidad, energía nuclear, carbón y energías renovables. Una de las propuestas es la posible expansión del gaseoducto Nabuco que permitiría la comercialización de fuentes de energía de Asia Central en Europa a través de Turquía, en un intento de crear alternativas a otras opciones rusas. Una opción que podría molestar a otros vecinos de los turcos, como es el caso de Georgia, país al que Turquía proporciona apoyo militar en una magnitud sólo superada por EEUU. Ambos países han cooperado en otro proyecto energético, el del oleoducto Baku-Tbilisi-Ceyhan, pieza clave para alcanzar el objetivo de transformar a Turquía en un centro de distribución de energía. Considerando, sin embargo, que casi un 70 por ciento de las reservas turcas de gas natural provienen de Rusia, las relaciones entre Georgia y Turquía se mantienen a un nivel discreto. Además de energía, las discusiones ruso-turcas se extendieron también a cooperación en sectores como turismo, asuntos bancarios y crediticios e inversión directa. De hecho, según datos de las compañías turcas, más de 3.000 millones de dólares de inversión extranjera en el país provienen de compañías rusas. En paralelo, Turquia continúa con sus proyectos sobre gas natural con Iran e Iraq, entre los que se cuenta el gasoducto Kirkuk-Yumurtalık, así como con las repúblicas de Azerbaiyan, Turkmenistán y Kazakistán. Una nueva conexión por ferrocarril con Azerbaiyán, Georgia y Rusia supondrá un impulso añadido a las relaciones comerciales con la zona. Por otra parte, se ha anunciado hoy la visita a Japón del primer ministro turco President Abdullah Gül a principios del próximo mes. El objeto de la visita será atraer una mayor inversión japonesa. Las exportaciones japonesas a Turquía durante 2007 alcanzaron la cifra de 3.700 millones de dólares, mientras que los productos turcos adquiridos por Japón ascendieron a sólo 247 millones de dólares. La delegación turca espera asimismo atraer a los turistas japoneses para que pasen sus vacaciones en su país. De los 17 millones de japoneses que pasaron sus vacaciones fuera de su país el pasado año, sólo 170.000 eligieron como destino Turquía. Un dato significativo de la positiva evolución económica del país es su inflación. Mientras que en otros países se está disparando a máximos en las últimas dos décadas, en Turquía la inflación está en su mínimo en cuarenta años, situándose a final de Abril en 4,5 por ciento, mientras que su crecimiento medio en los últimos cinco años ha estado en torno al 6,8 por ciento. En lo que se refiere a inversión inmobiliaria, la entrada en la Unión Europea mejoraría notablemente el nivel de vida turco y fomentaría la entrada de inversión extranjera en el sector. De hecho, hay ya más de 300 compañías austriacas trabajando en Turquia, según datos de Select Property, compañia inglesa especializada en inversiones inmobiliarias extranjeras, a fecha de Mayo de 2008. El acuerdo mantenido con el Fondo Monetario Internacional, que ayudó a Turquía a recuperarse de una grave crisis financiera en 2001, finalizó el pasado 10 de Mayo y Turquía desea ahora poder librarse de las restricciones que el acuerdo imponía. Tanto si el gobierno turco decide dar continuidad a este acuerdo, como si deciden suspenderlo – en cuyo caso Turquia entrará en un periodo de vigilancia intensiva- el éxito de la economía turca dependerá de su habilidad en aplicar políticas macroeconómicas disciplinadas y reformas estructurales. Encontramos en el universo de fondos español un producto posicionado ya en este mercado, el SANTANDER BRICT, gestionado por Santander Asset Management. La gestora apostó en su creación, a finales de 2004, por añadir la economía turca al grupo BRIC en su cartera de inversión. De acuerdo con los datos de VDOS, el fondo -un 5 estrellas de VDOS- presenta retornos a un año de 15,94 por ciento. Por su parte, HSBC Investments comercializa en España una serie de cuatro subfondos cuya inversión se focaliza en Renta Fija de emisores turcos tanto públicos como privados. Según datos de VDOS, los HSBC GIF TURKISH CONVERGENCE acumularon una rentabilidad durante 2007 que oscila entre 24,74% del HSBC GIF TURKISH CONVERGENCE AD y el 14% del HSBC GIF TURKISH CONVERGENCE AC. El Sr. Stensrud mantendrá seguramente un ojo vigilante sobre la evolución del país del Bósforo y los Dardanelos. Paula MercadoDirectora de AnálisisVDOS Stochastics