Roberto Knop, director de Riesgos de Tesorería de Banesto, ha publicado la segunda edición de su libro “Manual de instrumentos derivado. Más de tres décadas de Balck-Scholes” donde rinde tributo a este modelo que “trata de explicar el comportamiento de las variables financieras y, a partir de él, estimar el precio de las opciones que se negocian en los mercados asociados a esos instrumentos financieros”, explica el propio autor.

Últimamente oímos hablar mucho de CDS pero, ¿qué son? Roberto Knop explica que “son instrumentos derivados que tienen como función permitir la gestión del riesgo de crédito de compañías y países, algo muy parecido a los seguros”. Su funcionamiento consiste en que “el comprador paga una prima periódica, habitualmente trimestral, y, a cambio recibe una protección ante un eventual incumplimiento o quiebra por parte de la entidad o país asociado”. Por ejemplo, “en Grecia y España el precio de los CDS es un reflejo del riesgo de crédito percibido por el mercado por lo que, cuando hay algún problema desde el punto de vista de las cuentas públicas, la cobertura por una posible quiebra, se encarece, como en estos casos”.

Pero no sólo el riesgo-país de algunos periféricos ha movido los mercados, también “los grandes especuladores, como algunas entidades financieras y hedge funds, y que, en el momento en el que han comprado mayor protección para sus carteras, han potenciado movimientos significativos en el mercado”. Además, comenta que “los inversores pequeños, atemorizados por estos movimientos, también se han apuntado al carro creando una vorágine que hace que los movimientos sean muy volátiles y que, a veces, no se justifiquen desde un punto de vista macroeconómico y sólo responden a la actuación de alguien que tiene mucha capacidad de mercado”.

Ante la futura subida del precio del dinero “un IRS puede ser útil como un instrumento de cobertura, tomando un posicionamiento proclive a la subida de tipos de interés mediante un swap, con el que uno se compromete a pagar un tipo de interés fijo que pacta, por ejemplo, a 10 años, y a cambio recibe tipos de interés variables y revisables, el famoso Euríbor”.

 


Dentro de los productos estructurados, Roberto Knop, director de Riesgos de Tesorería de Banesto, explica que “hay dos grandes familias: los garantizados, donde se asegura el principal que se aporta y se sabe que a vencimiento se va a recuperar, y los no garantizados”. El experto se decanta por “los productos estructurados garantizados como alternativa de inversión en la actualidad porque las volatilidades posiblemente van a continuar y porque hay creencias de que algunos activos de renta variable van a tener un buen comportamiento en el medio plazo”.
 
Ante la volatilidad, Knop recomienda “comprar opciones, por ejemplo warrants, y tomar una apuesta alcista a la volatilidad porque, por lo menos hasta el verano, tendremos niveles altos de este factor en la renta fija y variable”.
 
El mercado de divisas “está muy afectado por los procesos de recuperación que se esperan y, ante los visos de recuperación de EE.UU., se reforzará su divisa, mientras que en la Zona Euro los países más débiles van a impedir que la moneda única se mantenga fuerte”. Con este panorama, el experto aconseja “los derivados que apuesten por la apreciación del dólar frente al euro, como los CCS que garanticen cobros en dólares”.
 
Ante la futura subida de los tipos de interés, “tomaría IRS, es decir, tomar posicionamientos donde pagamos un tipo de interés fijo y recibimos variable, a la espera de que el valor del dinero tiendan a subir”.